19/9/12


Enología 
EN ITALIA SE QUEJAN DE REGLAS TOLERANTES
Vinos 'bio', enfado con Bruselas
SVETLANA KOVALYOVA
REUTERS
Claudia Carretti.
Los viticultores y bodegueros italianos que evitan las adiciones de productos químicos en sus vinos están decepcionados con las nuevas reglas para vinos ecológicos en la Unión Europea y afirman que estas reglas, tanto tiempo esperadas, son demasiado "tolerantes". Tras largos debates, la Comisión Europea acordó en febrero adoptar un reglamento que permitirá al vino hecho con uvas ecológicas ser etiquetado como "vino biológico". Esa etiqueta debe atraer a los consumidores con interés por el medio ambiente y la salud en todo el mundo.
Las reacciones en Italia, segundo productor de uvas biológicas de Europa detrás de España, han estado divididas: el Ministerio de Agricultura aplaude, mientras muestran su escepticismo los viticultores que han invertido mucho dinero y muchos esfuerzos para hacer vinos sin aditivos.

"Esas reglas son demasiado amplias. Mis propias reglas son más restrictivas que las de Bruselas", decía Gregorio Dell'Adami de Tarczal, viticultor ecológico y elaborador en Toscana, en una feria del vino a finales de marzo.

El tema más espinoso es el de la adición de anhídrido sulfuroso (SO2). De Tarczal, que elabora 30,000 botellas de vino y 2,000 de 'grappa' (aguardiente) anuales a partir de uvas ecológicas que cultiva sin pesticidas ni abonos químicos, dice que él ya agrega entre 20 y 25 miligramos/litro de SO2, muy por debajo de lo que permiten las nuevas reglas.

Los consumidores con interés por la salud suelen evitar los productos que contienen sulfitos añadidos como conservantes al vino, a los alimentos y a los cosméticos y que pueden irritar, causando irritaciones cutáneas y problemas respiratorios a las personas que son alérgicas a ellos.

Con el nuevo reglamento de la UE, que entra en vigor con la cosecha de este año, el contenido máximo de SO2 (total) para los vinos ecológicos se reducirá en 50 mg/l a partir de los niveles permitidos para los vinos sectos convencionales, y 30 mg/l para los dulces. Eso significa hasta 100 mg/l en tintos y 150 mg/l para blancos que sean identificados como 'biológicos'
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"No estamos safisfechos", dice Domenico Bosco, experto en vinos de la mayor cooperativa agraria de Italia, Coldiretti. "Queríamos un reglamento que redujese los niveles de sulfitos a la mitad, como poco. Eso, para empezar, pero con el objetivo de una eliminación completa de las adiciones de SO2 en los vinos ecológicos en un plazo de tres a cinco años".

Mientras tanto, se van desarrollando y perfeccionando nuevas técnicas que permitan a los elaboradores proteger sus vinos sin usar sulfitos; por ejemplo, según Bosco, la inyección de gases inertes que protejan el vino de las bacterias.

Pero hay productores que se fían de los viejos métodos para evitar que el vino se estropee. Claudia Carretti, quien con su marido elabora lo que llaman 'vinos naturales', dicen que se manejan sin añadir SO2 y que, en cambio, recurren al antiguo sistema de una larga maceración de los hollejos con el resto de la uva mientras todo ello fermenta.

"Tenemos vino de siete años que demuestra que la vieja técnica funciona", dice Carretti, cuya familia elabora unas 20.000 botellas en su Podere Pradarolo, cerca de Parma, en Italia central.

Para Bosco, las nuevas reglas también implican perder una oportunidad de marketing para los elaboradores biológicos, que esperaban algo más severo que les diese una ventaja competitiva sobre los vinos convencionales. Los elaboradores de buenos vinos convencionales de Italia, España y el sur de Francia, donde las condiciones climáticas ayudan a criar uvas sanas, mantienen un contenido en sulfitos próximos a los nuevos límites para los biológicos, según él.

Italia tiene que aumentar su producción de vinos biológicos para competir con otros productores importantes en el nicho pequeño, pero en rápida expansión, del mercado en vinos biológicos, sobre todo en el norte de Europa, donde los consumidores prestan mucha atención a las comidas y bebidas saludables, según los productores y los expertos.

"El disponer de un producto biológico es una gran ventaja para crecer en los mercados nórdicos", dice Tiziana Sarnari. Analista del vino en el instituto de investigación agrícola italiano ISMEA. En Italia se elaboran unos 200 millones de litros de vinos orgánicos al año, apenas un 5% de la producción anual del segundo país del mundo en este sector.

En 2010 había apenas 30.341 hectáreas de viñedo biológico, con otras 21.931 en conversión, de las 670.107 hectáreas que en total comprende la viticultura en Italia.

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