11/5/13

La experiencia de la Cata de Vinos (III)

La experiencia de la Cata de Vinos (III)

La presente entrada del Blog va a servir como punto final a este pequeño subapartado que hemos denominado “La experiencia de la Cata de Vinos y que lo enclavamos dentro de uno mucho mayor como es“Aprender a Catar un Vino”.
El más importante dentro del amplio grupo de factores que hemos ido desgranando las últimas semanas es el referente a la temperatura del vino. Es necesario tener 
presente que el vino no tolera los cambios bruscos de temperatura, por lo que 
deberá alcanzar su temperatura de servicio de forma lenta y gradual, sin 
brusquedades. En la cata de vinos, el vino ha de ser servido siempre más frío que la temperatura óptima de consumo. Parece una contradicción pero no lo es. Hay que tener en cuenta que el vino se calienta en la copa: un vino servido a 6-8ºC en una habitación a 18ºC (temperatura más que normal) alcanza los 10-12ºC en boca; mientras que un vino blanco servido a 10ºC pasa a los 25ºC en un par de minutos.Unas ligeras nociones sobre las temperaturas adecuadas para la cata de vinos más comunes podrían ser las siguientes:

  1. Blancos jóvenes, finos y manzanillas: si son secos se servirán entre 7-10ºC (a mayor temperatura se resalta el contenido alcohólico y los aromas secundarios; y a menor temperatura resultarán insípidos).
  2. Blancos dulces: se servirán a 5ºC pues a mayor temperatura pierden armonía.
  3. Cavas y espumosos: entre 6-8ºC. Más fríos perderán matices y a mayor temperatura se resaltarán los sabores amargos no deseables de la variedad y perderán finura en boca.
  4. Vinos blancos viejos: la temperatura idónea oscila entre los 10 y 12ºC para mantener los  aromas terciarios propios del envejecimiento, que es lo característico de este tipo de vinos.
  5. Claretes y rosados: a medio camino entre el blanco y el tinto, en toda cata de vinos se servirán a 10-12ºC.
  6. Tintos ligeros, jóvenes y amontillados: su temperatura idónea de servicio se sitúa entre los 12-15ºC con el fin de aportarles frescura.
  7. Tintos con cuerpo y olorosos: entre 14-17ºC. En estos vinos no se busca la ligereza ni la frescura, sino la tanicidad y corpulencia.
  8. Tintos viejos: para sentir los aromas terciarios propios del envejecimiento se requieren     temperaturas en torno a los 17ºC (a mayor temperatura se resaltaría en exceso el alcohol del vino, enmascarando sabores y aromas especiados de su estancia en barrica).
  9. Oportos y madeiras: la cata de vinos como éstos debe realizarse en torno a los 13ºC.
  10. Con estas ligeras nociones sobre las condiciones más adecuadas para “sentir” el vino, podemos dar rienda suelta a todo nuestro interés por este maravilloso mundo de la mejor manera posible y sin temor de no tener los conocimientos adecuados para “juzgar” lo que tenemos en nuestra copa. Ahora sólo queda una cosa para convertirnos en buenos “jueces del vino”…catar, catar y más catar!.

Fco. Teixidó. Dr. Enólogo de WineFocus 

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