14/4/14

Estudio de variedades españolas minoritarias de vid,


F. Cabello, R. Saiz, y G. Muñoz
Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural Agrario y Alimentario (IMIDRA)
Finca El Encín. Alcalá de Henares (Madrid)
El presente trabajo se basa en los resultados del proyecto VIN03-002-C6-01 Recuperación y Estudio de Variedades Autóctonas Minoritarias de Vid de Previsible Interés Comercial. Programa Nacional de Alimentación. Acción estratégica «Mejora de la calidad y la competitividad de los vinos» y en diferentes estudios que han dado lugar al libro Variedades de vid cultivadas en España (Cabello et al., 2011).
Con los trabajos de ambas actuaciones se realizó la evaluación vitícola y enológica de variedades de vid minoritarias que pueden perderse como consecuencia de las limitaciones impuestas por las denominaciones de origen y por la fuerte reconversión que se está produciendo en el viñedo español.
El estudio se ha realizado en las diferentes parcelas de ensayo de la Colección de Vides de El Encín perteneciente al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural Agrario y Alimentario (IMIDRA) situado en Alcalá de Henares (Madrid). Las cepas están podadas en espaldera, en cordón royat simple con cuatro pulgares y dos yemas por pulgar. La densidad de plantación es de 4400 cepas por ha.
En el presente trabajo vamos a mostrar los resultados de algunas variedades minoritarias españolas que están ya comercializándose en forma de vinos de alta expresión y que empiezan a conquistar las enotecas mundiales.
De cada variedad indicaremos sus sinonimias, origen de la variedad, la localización y superficie, las características agronómicas (producción, sensibilidad a parásitos…) y enológicas (grado, pH, acidez, etc.).
Las variedades de estudio son albillo real, derechero de Muniesa, fogoneu, forastera blanca, hondarrabi beltza, malvar, malvasía de Lanzarote, parraleta, rufete y sousón.

Las variedades de estudio

ALBILLO REAL
Sus sinonimias son albillo, albillo de Madrid, albillo de toro, nieves temprano, temprana, temprano de Campo Real y temprano de Mora.
width="411"La primera cita bibliográfica sobre el cultivo de esta variedad es de Alonso Herrera (1645). Rojas Clemente (1807) menciona al albillo como cepa cultivada en Andalucía, Canarias y Baleares, pero afirma que estos albillos son diferentes al albillo castellano. Con posterioridad, Marcilla (1954) cita al Albillo como uva de mesa que se cultiva en el oeste y noroeste de la provincia de Madrid y en los pueblos colindantes de Ávila. El albillo real se cultiva fundamentalmente en San Martín de Valdeiglesias y Cebreros (Madrid y Ávila). En la actualidad, su superficie de cultivo está descendiendo peligrosamente por su bajo rendimiento y menor precio de compra. En 1990 se cultivaban 1788 ha y en 2009 se cultivaban 1149 ha. Se encuentra localizada en las comunidades autónomas de Castilla y León, el 55% y de Madrid, el 45%. Está autorizada en la DO Méntrida y en Vinos de Madrid.
Albillo real es una variedad de porte rastrero muy temprana, de alto contenido en azúcar, con la piel muy dorada y de hollejo fino. Requiere podas largas para reducir los daños por heladas primaverales, a las que es muy sensible por su brotación precoz, y para aumentar la producción. Su sensibilidad a oídio es menor que en otras variedades. Es poco vigorosa y poco productiva.
El albillo real posee una larga tradición como uva de mesa; sus vinos son medianamente alcohólicos y ligeramente dulces, presentando una tonalidad amarilla con matices dorados. Dan aromas intensos y muy característicos de la variedad, con tonos amargos en el retrogusto. Tienen una acidez media. Se emplea para vinos jóvenes y fermentados en barrica. Elaborado como vino joven, alcanza algo de cuerpo, y origina vinos glicéricos y muy aromáticos, con un alto índice de azúcar que le dan al vino cierta calidad y un toque muy personal. En algunos casos se elabora mezclado con moscatel de grano menudo. A veces, manifiesta cierta tendencia a oxidarse en botella.

DERECHERO DE MUNIESA
Sus sinonimias son alloza y ariño.
width="283"La primera cita es de García de los Salmones (1914), con el nombre de ariño en Teruel. Marcilla (1954) cita la variedad ariño como cepa tinta cultivada en la región castellanoleonesa. Contrasta esta afirmación con que actualmente únicamente se cultiva de forma minoritaria en Aragón.
Solamente existe en Aragón, con 13 ha en 2009. No se encuentra autorizada en ninguna denominación de origen.
Sus características agronómicas son: brotación entre media-tardía y maduración media, posee una sensibilidad media a oídio. Es una variedad muy vigorosa y la producción es alta. Los mostos presentan una acidez media y un pH alto.

FOGONEU
La única sinonimia que conocemos es fogoneu francés.
width="432"La primera cita de esta variedad es de Satorras (1875) cita esta variedad entre las variedades negras. En 1877 Estelrich dice de esta variedad que su cultivo está generalizado en Porreras, Felanitx y Manacor y que «puede producir alta graduación y es casi tan rico en materia colorante como el famoso tintorero híbrido de Mr. Bouschet, nos ofrece el medio fácil de reemplazar a aquel». Marcilla (1954) a partir de los datos del ingeniero agrónomo Arnesto Mestre Artigas, dice de esta variedad que es originaria de Mallorca.
Localizada casi exclusivamente en Baleares, con 23 ha en 2009. Está autorizada en la DO Pla i Llevant.
Características agronómicas: es una cepa con sarmientos muy flexibles, poco vigorosos se distingue de otras variedades, porque el brote es muy rojizo. Se caracteriza por su gran producción y ser sensible a las heladas primaverales tardías. Muy sensible al mildiu y resistente al oídio.
Los vinos tienen un alto contenido antociánico, aunque también puede dar lugar a buenos rosados con una apropiada elaboración. El vino en la fase visual presenta buena capa, de color granate con reflejos púrpura. En nariz presenta buena intensidad aromática destacando las frutas negras y rojas; es un vino con tonos especiados y florales. En boca es un vino equilibrado, con buen cuerpo y sabor. El grado alcohólico es medio con acidez relativamente alta.

FORASTERA BLANCA
La sinonima es albillo forastero.
La primera cita es de Rodríguez Rodríguez (1976) comenta que cada vez está más extendida por el archipiélago canario, especialmente por las zonas costeras, que es donde mejor prospera. Dice de ella que es una variedad de uva blanca, grande, esférica, de piel dura, con racimos compactos y resistentes a los transportes y buena para consumo. Zerolo et al. (2006) citan su cultivo en La Gomera de forma masiva y de forma minoritaria en plantaciones tradicionales en Tenerife y en La Palma.
width="361"Cultivada en Canarias, con una superficie de 616 ha, se encuentra autorizada en las siguiente DO: Abona, Gran Canaria, La Gomera, La Palma, Tacoronte-Acentejo, Valle de GüímarGüímar, Valle de la Orotava e Ycoden-Daute-Isora.
Es una variedad de brotación media y maduración temprana, muy sensible a oídio.
Produce vinos de graduación alcohólica media y de color intenso. Posee aromas frutales y una acidez alta, con mucha personalidad, cuerpo y calidad. Apta para obtención de vinos jóvenes y de crianza.

HONDARRABI BELTZA
Sus sinonimas son ondarrabi negra y verde matza.
La primera cita de esta variedad es de García de los Salmones (1914) menciona su presencia en la provincia de Guipúzcoa y la considera como un tipo de cabernet claro, uva prieta o verdejo de Vizcaya. La relación con cabernet se refiere al gusto herbáceo de la uva, no a que sean variedades sinónimas o relacionadas. Marcilla (1954) cita la variedad ondarrabi-beltza o verdechabeltza como cepa de uva tinta cultivada en Vizcaya y Guipúzcoa y una de las variedades que dan los mejores frutos para elaborar los típicos chacolís. La muestra descrita en la colección de El Encín procede de una cepa recolectada por Ortiz de Zárate en 1971 y coincide con la descrita por García de los Salmones en 1909, plantada en la colección de Villaba (Navarra) a principios del siglo XX.
width="241"Solamente cultivada en el País Vasco, en 2009 se cultivaban 7 ha, es por tanto una variedad de cultivo minoritario en el País Vasco. Después del ataque filoxérico fue sustituida por cabernet franc. En la actualidad se está recuperando la variedad auténtica con el apoyo de los servicios técnicos de la Diputación de Vizcaya. Está autorizada en las DO Arabako Txakolina, Bizkaiko Txakolina-Chacolí de Bizcaia y Getariako Txakolina-Chacolí de Getaria.
Variedad de brotación tardía y maduración media-temprana, es poco sensible a oídio. Su vigor es medio y producción mediana.
Produce vinos de graduación alcohólica alta y acidez muy alta. Posee gran potencial polifenólico, y una intensidad aromática alta, con tonos herbáceos. Resulta apto para la crianza en barrica.

MALVAR
No se conocen sinonimias de esta variedad.
La primera cita del cultivo de esta variedad la realiza Abela (1885), citándola como cultivada en Madrid. Manso de Zúñiga (1905) hace mención a consultas de viticultores madrileños y dice que malvar o malvasía de Madrid no tiene nada en común con la malvasía de Rioja. García de los Salmones (1914) cita su presencia en las provincias de Madrid y Cuenca. También la menciona en Cáceres, si bien en este caso muy probablemente se trate de la variedad marfal. Por otra parte, García de los Salmones apunta sobre la malvar de Toledo que es una variedad de brotación tardía. Esta apreciación hace sospechar que desde esta época ya se confundía en Madrid a malvar con la variedad airén, ya que la primera es de brotación temprana y la segunda es muy tardía. Marcilla (1954) cita malvar como cultivada en la región central y de forma excepcional en la región manchega.
width="346"En 2009 se cultivaban 215 ha distribuidas entre Castilla-La Mancha, 62% y Madrid, 38%. En Castilla-La Mancha, las plantaciones están localizadas en Guadalajara, Cuenca y Toledo, en zonas limítrofes a Madrid. Esta variedad había desaparecido prácticamente de su zona de cultivo, reemplazada por airén, que se comenzó a designar en la zona con el nombre de malvar, dando origen a una homonimia. Recientemente, en algunos ámbitos se está designando malvar fina a la auténtica malvar, para distinguirla de la airén. La variedad malvar solo está autorizada en la DO Vinos de Madrid. Además está autorizada en la DO Ribera del Guadiana, si bien se trata de una homonimia, ya que se refiere a la variedad marfal, cultivada en la zona de Cañamero (Cáceres).
Como características agronómicas destacan que es una cepa de porte erguido, sarmiento robusto y poco ramificado, de color rojizo con brotación entre temprana y media muy blanquecina y borrosa. Maduración temprana, racimo largo, no muy apretado, con uvas doradas cuando están maduras, de grano grueso. Es una planta muy atacada por los pájaros, por su pronta maduración. Su sensibilidad a oídio es media. Es una variedad vigorosa y producción media-alta.
Produce vinos blancos jóvenes aromáticos, de color verdoso, con ligeros aromas a almendras amargas, que pasan a tonos acerados con el tiempo. Con cierta personalidad. Se emplea en la elaboración de vinos sobremadre, elaboración especial que consiste en permanecer las madres (uva despalillada y estrujada) junto con el vino hasta su embotellado, dando excelentes resultados. Ofrece también excelentes aptitudes para la crianza y fermentación en barrica y para la elaboración de vinos licorosos o semidulces. Su grado alcohólico es medio-alto y la acidez media.

MALVASÍA VOLCÁNICA
width="436"Sus sinonimias son málaga, malvasía de Lanzarote, malvasía portuguesa y perejil.
La primera cita es García de los Salmones (1914) cita la presencia de una malvasía en Canarias (en la Orotava), que podría ser esta variedad. Zerolo et al. (2006) citan su cultivo en Lanzarote, y de forma minoritaria en Tenerife en las comarcas de Anaga, Valle de Güímar y Tegueste y en Gran Canaria en la zona de Monte Lentiscal. Hacen una descripción de la misma. El origen de esta variedad se ha descubierto gracias a los estudios moleculares (Zerolo et al., 2006) y podría ser un cruce espontáneo entre malvasía aromática y bermejuela. Dicho cruzamiento se habría producido en Canarias, ya que malvasía volcánica no se ha localizado en la península Ibérica ni en otros países mediterráneos.
No se dispone de datos precisos de superficie ni de distribución de esta variedad, si bien se encuentra solamente en Canarias. Su superficie se estimada en unas 1200 ha. Está autorizada en las DO Abona, El Hierro, Gran Canaria, Lanzarote, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güímar, Valle de la Orotava e Ycoden-Daute-Isora.
Sus características agronómicas son: brotación temprana y maduración media, producción muy baja en climatología continental. En las islas Canarias es más productiva. Es menos sensible a oídio que la malvasía aromática y su vigor es medio.
Produce vinos de alta graduación alcohólica, acidez media-alta, color dorado, con persistencia aromática media-alta. Se puede emplear para obtener vino joven o vinos de licor. Por su calidad y singularidad debería potenciarse esta variedad en Canarias.

PARRALETA
Las sinonimias de esta variedad son bomogastro, salcedo negro y ribote.
width="372"La primera cita es de Valcárcel (1791) cuando menciona ribote como «uva negra de racimo apretado, no grande, y de carne y pielecita suaves: dá un buen vino» y salceño negro de «racimo grande, pesando a veces cuatro libras, de grano muy gordo con el hollejo tierno; y da buen vino igualmente que el salceño blanco», que son dos sinonimias de parraleta. También cita tres tipos de parrel, uno de ellos, el «parrel común negro, que tiene el racimo grande y apretado, con el grano de pulpa y hollejo fuertes; y es de los que producen el mejor vino», que podría ser otra sinonimia de parraleta. Abela (1885) al describir maculata (vulgotinto), indica que «la variedad que señala como 4.ª el Sr. Valier con el nombre de perrel en Zaragoza y ribote en Huesca, parece ser otro tinto muy apreciado, cuya restante sinonimia no nos es posible apreciar». García de los Salmones (1914) cita su presencia en la provincia de Huesca. Pacottet (1928) describe la variedad parrel como sinónima de ribote y cita bomogastro como sinónima de parraleta. Además cita la variedad salcedo negro en Aragón. Marcilla (1954) cita la variedad ribote como cepa tinta muy cultivada en la región aragonesa. Originaria del norte de Aragón, más concretamente de la zona donde se localiza actualmente la DO Somontano. Desde allí se ha extendido a zonas próximas de Lérida y Navarra.
La superficie de Parraleta en 2009 era de 61 ha, plantadas prácticamente todas en los últimos 20 años. Localizadas en Aragón en la zona del Somontano, donde esta autorizada en su DO. Todas las referencias de esta variedad hacen mención al buen vino que produce, aunque su cultivo casi desapareció, desplazada por variedades extranjeras y por garnacha y tempranillo. Actualmente, mediante un proyecto de recuperación de variedades minoritarias, junto con moristel está reintroduciéndose en la DO Somontano.
Sus características agronómicas la hacen una variedad de brotación entre media y tardía y maduración entre mediana y temprana; es muy sensible a oídio. Variedad relativamente vigorosa de producción media-alta.
La variedad parraleta produce vinos con características similares a los de la variedad graciano, con la que se ha confundido en alguna ocasión. Con mucho color, acidez alta y aromas especiados y a frutos del bosque. Con graduación alcohólica media-alta y contenido polifenólico elevado y con cierta estabilidad. Adecuados para la crianza. Es una de las variedades más adecuadas para mejorar los vinos tintos de las regiones interiores de España.

RUFETE
width="328"Las sinonimias de rufete son ruceta, rufeta, y tinta pinheira en Portugal.
Las referencias de esta variedad son escasas, Abela (1885) cita la variedad rufeta tinta como cultivada en Salamanca y Pacottet (1928) cita el cultivo de la variedad rufeta tinta en Salamanca, pero se desconoce el origen de esta variedad.
Es una variedad que se encontraba en claro retroceso, en 1990 había 2454 ha y en 2009 solo quedaban 740 ha, de ellas el 98% localizadas en Castilla y León; el resto repartidas entre Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón. Está autorizada en la DO Arribes.
Variedad de brotación media y maduración temprana-media, con sensibilidad media a oídio. Su producción es baja y su vigor intermedio.
Sus vinos son aromáticos, recuerdan a frambuesas, moras o regaliz. En boca resultan finos, complejos y persistentes. Su acidez es bastante alta.

SOUSÓN
La variedad sousón tiene varias sinonimias: alvarello, loureira tinta, souzon retinto y sousao y vinhao en Portugal.
García de los Salmones (1914) cita su presencia en las provincias de Lugo y Orense. Marcilla (1954) describe esta variedad: «De fruto más tardío (que brancellao), da vinos aromáticos y de buen color; su fertilidad no es tampoco exagerada». Esta variedad se cultiva como cepa tinta típica de la región gallega, aunque después de la invasión de filoxera se sustituyó por otras cepas.
width="544"La superficie de viñedo en 2009 era de 351 ha, plantadas casi todas ellas a partir de 1990, todas ellas localizadas en Galicia. Está autorizada en: Monterrei, Rías Baixas, Ribeira Sacra, Ribeiro y Valdeorras.
Es una variedad de brotación media-tardía y maduración media-temprana. Su sensibilidad al oídio es media-baja, poco productiva y poco vigorosa.
Sus vinos presentan un grado alcohólico medio y acidez muy elevada, son vinos de color picota, de intensidad elevada. Posee aromas frutales intensos a frutas del bosque y mora. Resulta un vino con mucha personalidad. Es una variedad excelente para elaborarla como monovarietal con un breve paso por barrica de roble. En climas cálidos mejora su madurez y puede servir para mejorar los vinos elaborados en la zona centro de España.

Conclusión
Como conclusión general, se puede apuntar que alguna de las variedades minoritarias tienen cierto interés comercial y que se debe aconsejar su expansión y empleo en sus zonas de cultivo.

Bibliografía
Abela y Sáinz de Andino E.: «Apéndice sobre las especies y variedades de vid». En: El libro del viticultor. Madrid: Ed. Tipografía de Manuel G. Hernández, 1885: 218-326.
Alonso Herrera G.: Agricultura General, 1645. Madrid: Facsímil Universidad Politécnica de Madrid, 1994: 576.
García de los Salmones N.: «Estudio general de conjunto de las viníferas españolas». En:Memoria general de las Sesiones del Congreso y Ponencias presentadas. Congreso Nacional de Viticultura. Pamplona, 1914.
Hidalgo L.: «Tercera Comunicación sobre Caracterización Agronómica de Variedades deVitis vinifera L.». MAPA, Comunicaciones INIA. Serie: Producción Vegetal, 1991, N 76: 30. Manso de Zúñiga V.C.: Memoria Anual de la Estación Enológica de Haro. Haro, 1905: 56-8.
Marcilla J.: Tratado práctico de Viticultura y Enología Española. Tomo I, Viticultura. Madrid, Ed. Saeta, 1954: 366.
Pacottet P.: Viticultura. Barcelona: Ed. Salvat, 1928.
Rodríguez Rodríguez J.: La vid y los vinos de Canarias. Santa Cruz de Tenerife: Ed. Goya, 1976.
Roxas Clemente S.: Ensayo sobre las variedades de viñas que vegetan en Andalucía. París, Poulet, 1807.
Satorras F.: Informe sobre el estado de la agricultura en la provincia de las Baleares. Palma: Imp. Pedro José Gelabert, 1878.
Valcárcel J.A.: Agricultura general y gobierno de la casa de campo. Tomo VIII, 1791. 

8/4/14

Principales variedades de vid recuperadas en la DOC Rioja


F. Martínez de Toda, J.C. Sancha y P. Balda 
ICVV (Universidad de La Rioja, CSIC, Gobierno de La Rioja), Logroño
A continuación presentamos las principales características de una selección de las once variedades más interesantes recuperadas en la DOC Rioja por nuestro grupo de investigación de la Universidad de La Rioja.
Las variedades presentadas son las siguientes: mandón, maturana blanca, maturana tinta, maturana tinta de Navarrete, monastel, moristel, tempranillo blanco, tempranillo royo, tinto velasco, turruntés y vidadillo.

MANDÓN
Es considerada como una variedad tinta originaria del Levante español por algunos autores, pero se encuentra extendida por gran parte de la península Ibérica, aunque ha caído en desuso durante las últimas décadas. Además de La Rioja, donde la hemos localizado en dos municipios distintos, también se ha encontrado en Zamora y Teruel. Se le conoce también como mandó, morenillo y galmeta o galmete.
Es una variedad bastante resistente al oídio y posee un tamaño medio de racimo con una compacidad muy elevada, lo que puede originar cierta sensibilidad a Botrytis. Su maduración es ligeramente anterior a tempranillo, pero con mejor pH y acidez. Su contenido polifenólico, así como la intensidad colorante resultante en sus vinos son bastante limitados algunos años. A priori, su potencial enológico puede resultar interesante; no cabe destacar ninguna relevancia a nivel aromático, aunque en boca sobresale por su carácter amable y envolvente.
width="400"
MATURANA BLANCA
Es una variedad que no ha sido localizada en ningún otro lugar y toda la bibliografía histórica señala a La Rioja como su única región de cultivo. Se le conoce como ribadavia en la localidad riojana de Navarrete, donde se llevó a cabo su recuperación, con más de 500 cepas encontradas en dos viñedos diferentes. Es por tanto, la única sinonimia descrita hasta la fecha. Los análisis genéticos indican que no tiene ningún parentesco con maturana tinta ni con maturana tinta de Navarrete. Desde el año 2007 está autorizado su cultivo en la DOC Rioja.
Es una variedad bastante fértil, de racimo pequeño y con una baya elíptica de pequeñas dimensiones. Además ha resultado ser precoz en todas las fases del desarrollo pero presenta el inconveniente de su alta sensibilidad a Botrytis. Sus características enológicas más destacables son su bajo pH y la elevada acidez, con alto contenido en ácido tartárico y baja concentración de potasio. Estas características compensan el alto grado que puede llegar a alcanzar esta variedad. Genera vinos con tonalidad amarillo verdosa y son característicos los aromas afrutados a manzana, plátano y cítricos, junto con notas herbáceas. En boca presenta un paladar ligero pero equilibrado, con buena sensación ácida y persistencia media.
width="400"
MATURANA TINTA
Los resultados de los análisis con marcadores moleculares indican que la variedad maturana tinta es muy distinta a maturana blanca y a maturana tinta de Navarrete; es una sinonimia de la variedad merenzao que, a su vez, es sinonimia de maría ordoña, bastardo y trousseau, entre otras. Se localiza en varias regiones españolas y está autorizada en varias denominaciones de origen. Conviene insistir en que es una variedad totalmente distinta a maturana tinta de Navarrete, esta última recuperada en La Rioja y mucho más interesante.
Se trata de una variedad temprana con maduración muy precoz, anterior a tempranillo. La fertilidad es alta, con el racimo pequeño y compacto; de baya media y con forma ligeramente elíptica. Es muy vigorosa y bastante sensible aBotrytis. Origina vinos con un grado alcohólico elevado y un pH alto, debido a su bajo contenido en ácido tartárico y su elevada concentración de potasio. La intensidad colorante es muy baja, con una tonalidad alta, debido a la escasa concentración de antocianos y elevada cantidad de polifenoles totales. Se considera una variedad de pocas aptitudes enológicas por su baja acidez e intensidad colorante. En aroma puede resultar interesante, pero en boca es una variedad ligera, con sensación elevada de astringencia, amargor y alcohol, y de persistencia media.
width="400"
MATURANA TINTA DE NAVARRETE
Se localizó por primera vez en el año 1990, en un viñedo de Navarrete en el que se encontraron 35 cepas de dicha variedad. Aunque en un primer momento se pensó que podría corresponder a la variedad maturana tinta porque así se le denominaba localmente, nuestros primeros estudios demostraron que era una variedad muy distinta. Posteriormente se han localizado cepas aisladas en algún viñedo viejo de los pueblos aledaños y otras zonas algo más alejadas, aunque probablemente provienen todas del mismo núcleo encontrado en Navarrete. La única sinonimia encontrada hasta el momento es la de castets, denominación de una variedad que se cultivaba de forma minoritaria en la Gironde (sur-oeste de Francia) y que, hoy, está prácticamente extinguida. Desde el año 2007 está autorizado su cultivo en la DOC Rioja.
La brotación es tardía, a diferencia de maturana tinta, pero la maduración sí es precoz.
Igual que maturana tinta, Maturana de Navarrete presenta un racimo pequeño y compacto, con bayas más pequeñas y con cierta sensibilidad a Botrytis. El vino destaca por su enorme intensidad colorante, mayor que en variedades tintoreras, así como por sus características notas herbáceas en el aroma. Posee una acidez alta y grado probable medio, aunque el pH suele resultar elevado por la importante concentración de potasio. Se considera una variedad con grandes aptitudes enológicas, destacando su color rojo violeta y sus aromas de carácter vegetal típicos en los que predominan las notas de pimiento verde debidas a las pirazinas, así como también las notas balsámicas y de especias. En boca presenta un paladar estructurado, de gran amabilidad y persistencia media-larga.
width="480"
MONASTEL DE RIOJA
Son frecuentes las sinonimias erróneas, por confusión en el nombre, que hacen referencia a la variedad monastrel cultivada en el Levante español y que no tiene ninguna relación con monastel de Rioja. Tampoco guarda ninguna relación con la variedad moristel del Somontano. Resulta ser una sinonimia de la variedad morate, también llamada morenillo y cultivada de forma minoritaria a lo largo del valle del Ebro.
Monastel de Rioja es una variedad tinta con un racimo de tamaño mediano y compacto. Posee bayas grandes y esféricas. Los vinos muestran un grado alcohólico alto y buena acidez, con una intensidad colorante media. No posee una elevada riqueza antociánica ni de polifenoles totales. A nivel organoléptico no posee ninguna característica especial y sus aptitudes enológicas no son muy destacadas.
width="400"
MORISTEL
Se trata presumiblemente de una variedad tinta aragonesa, pero su origen es incierto. Fundamentalmente se cultiva en Aragón y está autorizada en las DO de Cariñena y Somontano. También se le conoce por otros nombres como monastel, moristrel, corcejón, juan ibáñez, naves de fitero, negralejo y tempranillo temprano.
Es una variedad que no presenta ningún comportamiento agronómico destacado y tiene una maduración relativamente tardía que es debida, en parte, a su tendencia hacia producciones elevadas. Los vinos no destacan por su intensidad colorante ni por su contenido polifenólico, por lo que se considera más adecuada para la elaboración de vinos jóvenes poco estructurados.
width="400"
TEMPRANILLO BLANCO
Esta variedad procede de una mutación natural de una cepa de tempranillo tinto localizada en 1988 en un viñedo viejo de Murillo del Río Leza (La Rioja). La caracterización con marcadores moleculares demuestra que se trata de un genotipo muy próximo a la variedad tempranillo, aunque ha perdido el 1% de su información genética en la mutación. Desde el año 2007 está autorizado su cultivo en la DOC Rioja.
Posee cierta sensibilidad a acariosis. Su maduración es muy precoz, a pesar de tener una brotación tardía, por lo que acumula rápidamente un elevado contenido en azúcares. Tiene un racimo de mediano tamaño y muy suelto, con la baya mediana y ligeramente aplastada. Origina vinos con buena acidez total y una notable intensidad aromática, debido a su interesante contenido en terpenos y otros compuestos volátiles con aromas afrutados (acetatos de alcoholes superiores y succinato de dietilo). Muestra un buen comportamiento a nivel organoléptico. Posee una tonalidad amarillo verdosa y un aroma afrutado, con notas intensas a plátano, cítricos y frutas tropicales. En boca resulta equilibrado, con buen volumen y de persistencia media-larga.
width="400"
TEMPRANILLO ROYO
Es una variedad no descrita hasta 2012 y de la que no se tiene conocimiento alguno sobre su origen. Se ha encontrado en varios viñedos antiguos de la localidad riojana de Badarán. Previsiblemente proviene, al igual que el tempranillo blanco, de una mutación de la variedad tempranillo, pero se desconoce el momento y el lugar, aunque lo más probable es que ocurriese en dicha localidad, ya que es en el único sitio donde se han localizado unas treinta cepas viejas de esta variedad en un mismo viñedo. Recientemente se han detectado más mutaciones de la variedad tempranillo que han originado racimos con una pérdida más o menos intensa de la coloración del hollejo, pero se encuentran en fase de estudio. Posee una hoja muy similar a la variedad tempranillo, y tampoco presenta ninguna sensibilidad especial frente a plagas y enfermedades. Destaca por su elevada capacidad productiva, así como por el gran tamaño y compacidad de su racimo, que puede favorecer ataques deBotrytis.
Los vinos blancos elaborados a partir de esta variedad no poseen una riqueza aromática destacada debido a la baja concentración de terpenos, pero resultan agradables en boca dado que su acidez tampoco es excesiva, alcanzando un pH entre 3,3 y 3,4 para una graduación aproximada de 13,5°.
width="400"
TINTO VELASCO
Variedad tinta localizada en varios lugares de la subzona Rioja Baja donde era conocida como graciano de Alfaro hasta que, a principios de los años noventa, demostramos que no tenía nada que ver con la variedad graciano. La tinto velasco es considerada una variedad española aunque no aparece, en la actualidad, como variedad autorizada en ninguna denominación de origen. Las primeras referencias datan de principios del siglo XIX: se recoge como una variedad cultivada en Toledo y es citada con el nombre de velasco, blasca y blasco por el autor Rojas Clemente. Otras sinonimias descritas de esta variedad son: benitillo, tinta y frasco.
En campo muestra un comportamiento vitícola adecuado, similar a tempranillo, sin particularidades reseñables aunque con un tamaño de baya ligeramente mayor y una maduración más tardía. En el vino manifiesta una intensidad de color y tonalidad adecuadas, similares a tempranillo, aunque en aroma no posee ninguna nota destacable. En boca resulta un vino correcto, de cuerpo medio y agradable.
width="400"
TURRUNTÉS DE RIOJA
Es frecuente la confusión del nombre turruntés con la variedad gallega torrontés, y tampoco tiene nada que ver con las variedades de torrontés cultivadas en Argentina, de marcado carácter amoscatelado. Es una sinonimia de albillo mayor, cultivada en Castilla-León y también denominada blanca del país, doradilla y picadillo blanco. Desde el año 2007 está autorizado su cultivo en la DOC Rioja.
No presenta ninguna particularidad negativa destacable a nivel agronómico. Posee un racimo de tamaño medio-grande y muy compacto. Sus bayas, medianas y esféricas, adquieren un color dorado con pecas marrones características. Genera vinos de acidez alta con pH bajo, ricos en ácido tartárico y bajos en potasio. El vino manifiesta tonalidades amarillo pajizas con tonos verdosos y sus aromas son predominantemente afrutados con notas de manzana, y con cierto carácter vegetal y herbáceo. En boca resulta ligero, con buena acidez y amargor, y de persistencia media.
width="400"
VIDADILLO
La variedad vidadillo se localizó, con la denominación local de Miguel de Arco, en un viñedo de El Redal, en la subzona de Rioja Baja. Se cultiva, fundamentalmente, en Aragón, donde está autorizada en la Denominación de Origen Cariñena. Se le conoce también como cañona, garnacha basta, garnacha gorda, vidadico, vidado, vidao, vitadillo y vivadillo.
En campo muestra especial sensibilidad a oídio y su concentración de azúcares en uva suele ser moderada o baja. Posee cierta tendencia a la productividad y los vinos que origina no manifiestan ninguna particularidad especial característica, con una intensidad colorante y carga tánica bastante influenciada por los rendimientos.
width="400"

1/4/14

Incidencia de las variaciones climáticas en el cultivo de la viña.


Enrique García-Escudero Domínguez Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (CSIC-UR-Gobierno de La Rioja)
En los últimos años se han operado cambios profundos en la viticultura. Unos hacen referencia a cambios en el modo de concebir los sistemas productivos (ubicación, variedades, técnicas de cultivo, idea de calidad…). Otros están condicionados por el cambio climático o el calentamiento global, según opiniones. Nosotros hablaremos de cambio en el sentido de variaciones climáticas con incidencia en el cultivo de la vid, admitiendo que algo está pasando “ahí fuera” asociado al clima. Nuestra postura pasa por plantear estrategias que respondan a una inquietud por el mantenimiento de una viticultura sostenible y de calidad, entendiendo que las variaciones climáticas forman parte de una estrategia global, pero no única. Alerta, sí; alarma, no.
En este contexto, y de forma somera, el escenario al que estamos asistiendo podría resumirse tal como sigue:
  • Un aumento de la temperatura, variable según modelos y regiones, con mayor intensidad en el Hemisferio Norte. En términos generales, y según que el modelo sea más o menos pesimista, podemos hablar de un incremento de temperatura entre 1,5 y 3,0 ºC en invierno, y entre 2,5 y 5,0 ºC en verano para los próximos 50-100 años.
  • Un reparto heterogéneo de las precipitaciones, con un registro de lluvia más intenso durante el otoño-invierno, pero reduciéndose en el verano; esta situación agravaría el estrés hídrico durante el período activo de la vid, incrementando los problemas asociados a la sequía. Asimismo, los eventos climáticos extremos, como la intensidad de la precipitación en un determinado momento, serán más frecuentes. En este sentido, viñedos mantenidos en no cultivo (herbicida), con mala estructura, escasa capacidad de retención de agua y en pendiente, se verán más afectados por la erosión, con lo que se verá obligado extremar las medidas de sistematización del terreno, el cambio de sistema de mantenimiento de suelo (cubierta vegetal, mulching…) y las actuaciones de ingeniería hidráulica.
Como consecuencia de estas variaciones climáticas, se prevé un desplazamiento de lo que en la actualidad se consideran zonas óptimas para la producción vitícola (34º-49º LN). De este modo, y buscando zonas más frías, el cultivo de la vid se ampliaría entre 10 y 30 km hacia el norte hasta 2020, y de 2020 a 2050 experimentaría un desplazamiento de 60 km, alcanzando los 55º LN. Las dificultades de la viticultura en regiones tropicales y subtropicales se verán agravadas, mientras que en regiones septentrionales, de influencia atlántica, podrán ver mejorada su producción, cuantitativa y cualitativamente, y en algunas de ellas se posibilitará el cultivo de la vid. Respecto a la viticultura de regiones cálidas de influencia mediterránea, esta se verá afectada por las variaciones climáticas de forma determinante, y serán zonas donde será preciso trabajar con más ahínco.
El escenario que hemos planteado implica posibles consecuencias para el desarrollo de la vid, su fisiología y las características cualitativas de la vendimia, circunstancias ligadas al aumento de la temperatura y al estrés hídrico. En esta situación, es probable una merma de la producción asociada a la disminución del peso de la baya y del racimo; una contención del crecimiento y de la superficie foliar, con senescencia y caída de hojas prematuras; sobreexposición de hojas y racimos; incremento de la respiración, aumento de la evapotranspiración y disminución de la actividad fotosintética, así como una intensificación del estrés hídrico. Esta situación conduce a problemas en el proceso de maduración y en la valoración cuantitativa y cualitativa de la cosecha.
El ciclo anual de la vid también se ve afectado. Así, es frecuente que se produzca un adelanto de la fecha de brotación y una ampliación del período activo de vegetación, con ciclos en general más cálidos. Por cada aumento de 1 ºC de temperatura, pueden verse adelantados los diversos estados fenológicos entre cinco y diez días. Las diferentes fases del ciclo se van acortando, con un adelanto en la parada de crecimiento, y por tanto un inicio más precoz de la maduración. Esta circunstancia favorecería un mayor desajuste entre la madurez tecnológica y la madurez fenólica, y en su caso con la madurez aromática; todo ello constituye uno de los problemas más importantes desde el punto de vista cualitativo.
Como consecuencia de las variaciones climáticas comentadas y de este desajuste entre madurez tecnológica y fenólica (aromática), los mostos y vinos pueden presentar características cualitativas no deseables, tales como:
  • Un contenido elevado de azúcares en la baya, y en su caso, un elevado grado alcohólico de los vinos.
  • Una disminución de la acidez, fundamentalmente del ácido málico, por mayor combustión asociada al exceso de temperatura y exposición de racimos, situación que unida a una mayor concentración de potasio, conduce a vinos con pH más elevados, lo que supone vinos planos, y frágiles, y necesidad de correcciones.
  • Estas variaciones climáticas pueden perjudicar al color y aroma de los vinos, bien sea por menor síntesis o por mayor degradación de los componentes responsables del color y del aroma. Asimismo, se produce un aumento de aromas herbáceos y una disminución de taninos maduros con lo que el vino pierde estructura, complejidad y armonía, perdiéndose en muchas ocasiones capacidad para envejecer.
El dilema está servido: si vendimiamos pronto para que el grado alcohólico no sea excesivo y mantener la acidez, corremos el riesgo de que no se llegue a alcanzar color, estructura y aroma suficientes; y si vendimiamos tarde, posiblemente mejore el color y el aroma, si bien existe el riesgo de degradación de los componentes responsables de estas características cualitativas, y de que los vinos alcancen un elevado grado alcohólico elevado y una baja acidez, pudiendo surgir, además, riesgos de botritis si la vendimia se retrasa mucho al coincidir con el registro de precipitaciones en las fases finales del ciclo.
En definitiva, asistimos a una modificación de las características físico-químicas y organolépticas de los vinos de una región y al recurso de una enología correctiva, incierta y cara, pudiéndose ver comprometidos ciertos sistemas de elaboración y crianza. Asimismo, se limitará la utilización de ciertas técnicas de cultivo y de variedades, y obligará a la adopción de otras.
Frente a la situación planteada podemos adoptar dos posturas básicas. Por un lado, contribuir a la disminución de las causas que favorecen el calentamiento global, cambio climático o variaciones climáticas, y, por otro, ser capaces de gestionar las consecuencias del cambio climático. En este contexto, hemos de establecer una serie de estrategias cuyos objetivos y desarrollo pasen por:
  • Gestionar adecuadamente el rendimiento y el vigor.
  • Limitar los problemas asociados a una situación de estrés hídrico, o bien de exceso de agua.
  • Mejorar el microclima de hojas y sobre todo de racimos, evitando susobreexposición.
  • Ajustar en la medida de lo posible la madurez tecnológica y la madurez fenólica y aromática.
  • Crear un escenario adecuado para la septentrionalización de una viticultura expuesta a variaciones climáticas que se expresan en una viticultura más cálida y más meridional.
Entre las actuaciones a realizar para reducir los efectos negativos que se derivan de las variaciones climáticas, procuraremos:
  • Buscar nuevas ubicaciones y/o zonas alternativas de cultivo.
  • Elegir adecuadamente el binomio variedad / portainjerto, apostando en su caso por nuevas opciones.
  • Mitigar el impacto de las variaciones climáticas mediante el manejo eficaz de las técnicas de cultivo.
  • Recurrir a procesos enológicos correctivos cuando los esfuerzos desarrollados en el viñedo no han sido suficientes (desalcoholización, eliminación de potasio, corrección de acidez, extracción de color, control de temperatura, etc.).
Figura_1
Vivero de injerto de planta.
Un marco adecuado para llevar a cabo las estrategias frente a las variaciones climáticas, lo constituye la consideración de modelos de producción sostenible aplicados a la viticultura en sus diferentes modalidades: sistemas de producción convencional con sensibilidad al medio ambiente, producción integrada o agricultura ecológica. Para ello nos centraremos en las estrategias antes de la plantación y durante la vida productiva del viñedo, con el fin de paliar los problemas asociados a las elevadas temperaturas, al exceso de exposición de hojas y racimos y al estrés hídrico, bien sea de forma directa o indirecta.
El momento de la plantación constituye una oportunidad para plantear estrategias frente a las variaciones climáticas futuras. Dichas estrategias deben tener en cuenta la ubicación del viñedo además de los efectos que pueden inducirse con el cambio de latitud hacia regiones más septentrionales y/o de influencia atlántica; es importante también considerar la altitud como un factor amortiguador de las variaciones climáticas extremas (se estima que para una latitud determinada, por cada 100- 150 m que subimos en altitud, disminuye 1 ºC la temperatura). Por otra parte, se deben elegir exposicionesque actúen en el mismo sentido, como lo puede ser la exposición N y NE, evitando la exposición a mediodía y poniente en que acentúan las altas temperaturas. Asimismo, en la orientación de las filas se debe evitar la exposición prolongada de la vegetación y de los racimos en las horas de mayor radiación solar. Las orientaciones NS y desviaciones hacia el E (NS + 20º-30º), implican una buena exposición por la mañana (más fresca), mínima incidencia al mediodía (radiación al suelo preferentemente) y una menor exposición durante la tarde, que resulta más calurosa.
Figura_2
Borronada de la viña.
Características asociadas al suelo se relacionan con el problema planteado. Así, la profundidad del suelo determina la posibilidad de colonización y explotación por el sistema radicular; la textura y estructura condicionan la capacidad de retención y acumulación de agua; características como el color y la superficie del suelo pueden conducir a un mayor o menor adelanto de la maduración. En este sentido, un suelo pedregoso-claro en el que a la radiación incidente se añade un complemento importante de radiación reflejada, propicia una maduración más intensa. Suelos con niveles disponibles de potasio elevados, favorecen la presencia de este elemento en mostos y vinos. La zonificación , entendida como un tratamiento científico del conocimiento del suelo, de las características climáticas, del paisaje y del cultivo de un entorno vitícola determinado, nos permite valorar la posibilidad o no del cultivo de la vid en una zona concreta y estudiar su vocación y potencial vitícola. Tales valoraciones ayudan a administrar y orientar más eficazmente la evolución de la región y constituyen una interesante herramienta de ordenación del cultivo, que permite establecer criterios para la ubicación y plantación de viñedos.
El binomio variedad / portainjerto aporta una vía de actuación tanto por una elección adecuada como desde la perspectiva de contar con nuevas ofertas de material vegetal. En relación a los portainjertos, su utilización ha de tener en cuenta la influencia que ejercen en la duración del ciclo y en el proceso de maduración. Patrones de ciclo largo, vigorosos o que inducen elevados rendimientos, alargan el ciclo de la variedad. En la elección del portainjerto deberemos considerar su mayor o menor adaptación a la sequía, así como la capacidad selectiva de absorción respecto a elementos minerales, sobre todo al potasio, que determina en buena mediad la acidez de mostos y vinos. Capítulo aparte lo constituye la selección y mejora de portainjertos, línea de trabajo poco explotada.
El otro componente del material vegetal es la variedad. Para ello deberemos tener en cuenta: la duración de su ciclo, sus características vegetativo-productivas, morfológicas y cualitativas (amplia gama de respuesta), su adaptación/tolerancia a la sequía y su capacidad para acumular y traslocar potasio a los racimos. En principio, deberemos desestimar variedades de ciclo corto y de maduración rápida, que en ocasiones coinciden con variedades de racimos y/o bayas pequeñas y rendimientos no muy elevados. Los procesos de maduración rápidos no suelen conducir a vinos con complejidad. Otra cuestión importante lo representa la plasticidad y la tipicidad de la variedad, que asegura una mayor capacidad de adaptación a situaciones vitícolas diferentes, manteniendo sus características de forma más tamponada ante las diferentes variaciones a las que son sometidas. Con respecto a la tipicidad, cabe destacar el interés de las variedades minoritarias y de variedades arraigadas en un entorno vitícola determinado.
En algunos países, entre los que se encuentra España, la mejora del material vegetal en la vid se ha afrontado, casi exclusivamente, por la vía de la selección clonal y sanitaria, o bien aprovechando la variación natural que surge de las mutaciones o de las recombinaciones genéticas. Sin embargo, y de cara a paliar problemas asociados a las variaciones climáticas, la mejora genética puede abrir unos caminos insuficientemente explorados en la actualidad, tantopor vía sexual, a través de la obtención de nuevas variedades por hibridación, como recurriendo a la ingeniería genética para la mejora de variedades de calidad ya existentes, buscando resistencias a estrés de tipo biótico y abiótico o potenciando la carga genética responsable de los factores de calidad. La información al consumidor, supone el complemento necesario en este tipo de actuaciones. También conviene tener muy en cuenta la importancia de ladiversidad intravarietal como herramienta eficaz para afrontar los problemas de las variaciones climáticas, antes de tomar otras medidas más radicales, y como freno a la erosión genética. Esta línea de trabajo amplía la oferta de material vegetal para dar respuesta a situaciones diversas.
Figura_3
Viña joven con riego localizado.

Figura_3
Estación agrometeorològica SIAR.
La conducción en su sentido más amplio, es decir el modo en que la cepainvade el suelo y el medio aéreo, juega un papel importante en el tema abordado, y determina en gran medida no solo la expresión vegetativa y productiva, sino también el manejo de la vegetación anual y el microclima de hojas y racimos que condicionan la calidad y adaptación del viñedo. Frente a sistemas regulares de conducción vertical y alineada, que en zonas cálidas y con las variaciones climáticas que nos ocupan pueden ofrecer una excesiva sobreexposición de hojas y racimos, constituyen una alternativa los sistemas no posicionados (“no encajonados”), como los vasos abiertos y los sistemas “desparramados” tipo sprawl. Los racimos deben disponerse bien iluminados y aireados, pero evitando una excesiva exposición que produce quemaduras y oxidaciones que se acompañan de pérdida de peso, elevación del pH, sobremaduración y degradación fenólica y aromática.
La densidad de plantación determina en gran medida la explotación del suelo (agua y nutrientes). La elección de densidades elevadas constituye una buena alternativa. No obstante, a medida que disminuye la densidad de plantación, se hace más necesaria una gestión adecuada de la geometría de la vegetación (altura, anchura y disposición de planos de vegetación), en la que se busca más superficie foliar expuesta y mejora del microclima.
En ocasiones, la poda de invierno no asegura de un modo eficaz el control del rendimiento, el equilibrio entre la componente productiva y vegetativa y el mantenimiento y mejora del microclima. Por ello se recurre a la utilización de diferentes operaciones en verde que completan el papel de la poda. Entre estas intervenciones destacamos el espergurado o eliminación de brotes herbáceos (control de rendimiento, mejora de la distribución de pámpanos y del microclima), el aclareo de racimos (control de rendimiento, mejora de la disposición de racimos y de la calidad), el deshojado tradicional realizado en envero (mejora del microclima de racimos) y el deshojado precoz practicado en la floración (control del rendimiento y mejora del microclima y calidad de la cosecha.
El riego constituye una de las herramientas más potentes para contrarrestar los efectos de las variaciones climáticas. Contribuye decisivamente a limitar los problemas que surgen de una situación de estrés hídrico intenso, permitiendo apostar por estrategias de producción de uva de calidad y de economía del agua. Asimismo, abre vías de actuación para dotar de mayor coincidencia a los procesos de maduración tecnológica y fenólica (aromática). Ahora bien, regar no es “echar agua”. Regar adecuadamente pasa por la valoración de un amplio abanico de factores que condicionan la decisión de regar, la estrategia de riego y el manejo correcto de la técnica.
Una estrategia de riego racional se podría plantear sobre estos criterios: el control de la disponibilidad hídrica en las fases de crecimiento de la vegetación y de la baya, fijando las bases adecuadas para establecer una arquitectura foliar de forma escalonada, suficiente y no excesiva, acorde al rendimiento que se asuma en el envero. Asimismo, se procurará contener el peso de la baya (fase I), inducir la parada de crecimiento en el envero y mantener una disponibilidad de agua durante la maduración que autorice suficiente actividad fotosintética como para satisfacer los requerimientos de acumulación en la baya y evitar la senescencia prematura de hojas. No obstante, en ocasiones y con la intención de hacer coincidir la madurez tecnológica con la polifenólica (aromática), el riego puede ser utilizado en el sentido de aumentar el volumen de sumideros y de retrasar la parada de crecimiento en el envero, con lo que se difiere en el tiempo el proceso de maduración tecnológica. Un manejo adecuado del riego implica: una correcta instalación, soporte técnico (a nivel de usuario, de red de estaciones agrometeorológicas y equipos de medida), disponibilidad de agua y elección de la modalidad de riego más eficaz. En este sentido, la oferta más fiable la constituyen los sistemas de riego localizados.
Figura_1
Viña con cobertura vegetal.
A las ventajas que presentan las cubiertas vegetales en el ámbito de la viticultura sostenible y del control de la huella de carbono, como: la mejora de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, ventajas de tipo agronómico (circulación de vehículos…), baja o nula presión contaminante, lucha contra la erosión o su valor paisajístico, se añade su incidencia en la mejora del microclima y en el control del rendimiento y vigor de las cepas, habida cuenta de la competencia que se establece entre la cubierta y la cepa por el agua y los nutrientes, competencia que en gran medida dependerá de la intensidad de la cubierta, de la especie implantada o del manejo y temporalidad de la cubierta.
Finalmente, hacer un breve comentario sobre otros factores de cultivo con una incidencia más o menos indirecta en el problema que nos ocupa:
  • Fertilización. La vid es una planta con unas necesidades nutricionales moderadas, por lo que un plan de abonado razonable debe basarse en las exportaciones anuales y en el balance de entradas y salidas, con aportes modestos y regulares, reduciendo las aportaciones de nitrógeno y procurando fomentar la utilización de enmiendas y abonos orgánicos, con especial énfasis en los subproductos de la viña (orujos, sarmientos, raspones). La fertirrigación, una vez suavizada la oposición al riego del viñedo, constituye una alternativa de futuro. Resulta muy importante la evaluación del nivel de nutrición del viñedo, especialmente con el uso del análisis y diagnóstico foliar.
  • Protección fitosanitaria. Según algunos expertos, las variaciones climáticas consideradas influirán en el desarrollo de plagas y enfermedades, siendo probablemente las plagas las que más proliferen, en especial los ácaros. Frente a esta situación, la lucha integrada será un excelente aliado, en la que se de mucha importancia a la prevención y seguimiento de plagas y enfermedades a través de la modelización y del establecimiento de umbrales de tratamiento.
  • Vendimia. Resulta interesante establecer protocolos que nos permitan conocer la calidad potencial de nuestro viñedo para darle un tratamiento diferenciado y valorar el destino de la uva en la bodega. Por otra parte, se hace necesario desarrollar herramientas que nos ayuden a conocer y seguir con mayor eficacia el proceso de maduración, y de ese modo elegir adecuadamente la fecha de vendimia. No menos importante resulta el optimizar la vendimia mecánica y racionalizar el ciclo de transporte de la uva, así como estudiar diferentes propuestas de vendimia (doble vendimia…).
Figura_3
Recogida de muestras para el análisis foliar.
Teniendo en cuenta el marco en que nos encontramos, una apuesta decisiva para plantear estrategias frente a los problemas que surgen de una viticultura cálida, lo constituye sin duda la investigación, el desarrollo, la innovación, la transferencia y la formación.