21/8/17

LENGUAS Y NARICES ELECTRÓNICAS EN VINICULTURA

El vino contiene cientos de componentes en diferentes rangos de concentraciones. Su análisis requiere poder detectar simultáneamente muchos de estos compuestos, proporcionando información global sobre la muestra en conjunto en lugar de información sobre los componentes específicos. Para determinar su calidad, la metodología más importante es la evaluación sensorial por expertos capaces de relacionar las características organolépticas y la calidad de los vinos. Esta evaluación se puede realizar a lo largo del proceso de elaboración. Solo en determinados casos los catadores se utilizan, bajo condiciones controladas, como instrumentos analíticos, puesto que los paneles analíticos son costosos y requieren mucho tiempo de elaboración. Los vinos también se caracterizan por métodos químicos clásicos, como cromatografía y espectrofotometría, para obtener información sobre la presencia o concentración de componentes específicos. En general, el análisis de vinos requiere nuevas tecnologías capaces de detectar simultáneamente diferentes compuestos que proporcionen una información global de la muestra. En las últimas décadas, se han desarrollado narices y lenguas electrónicas, conjuntos de sensores con sensibilidad cruzada, combinados con software de reconocimiento de patrones, que proporcionan una huella dactilar de las muestras que pueden usarse para discriminar o clasificar las muestras. En este artículo se revisa el estado actual de la investigación y el desarrollo de este campo y sus usos potenciales en el mercado del vino. 

Rodríguez-Méndez, M.L.; De Saja, J.A.; González-Antón, R.; García-Hernández, C.; Medina-Plaza, C.; García-Cabezón, C. y Martín-Pedrosa, F.: “Electronic Noses and Tongues in Wine Industry”, Frontiers in Bioengineering and Biotechnology ; 2016; 4: 81.

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