15/12/20

Mejora genética de la vid: avances recientes y experiencias.

 

Cría de vid: avances y experiencias recientes

Reinhard Töpfer y Rudolf Eibach
Instituto JKI para la cría de vid Geilweilerhof
Siebeldingen, Alemania

El desarrollo de una nueva variedad de uva de vinificación requiere mucho tiempo y requiere entre 25 y 30 años, casi la duración de la vida laboral de un empleado. Se pueden dar muchos ejemplos como 'Phoenix' cruzado en 1964 y protegido en 1992 o 'Regent' que fue cruzado en 1967 y protegido en 1994. Es casi imposible acelerar este período de tiempo en cuanto a la evaluación de la calidad al menos de 5 a 6 años. son necesarios para tomar una decisión en cada paso de reproducción (ver Figura 1 ). Sin embargo, en el futuro, los marcadores que se correlacionen con los rasgos relevantes pueden usarse para acelerar la selección hasta cierto punto.

Es difícil introducir nuevos cultivares en el mercado. Un requisito previo es el registro de una nueva variedad para la producción de vino de calidad. Al principio, el registro fue un procedimiento muy complicado que se inició a nivel regional. Por lo tanto, el registro de los primeros cultivares tomó algún tiempo: Phoenix 1994 y Regent 1996. Mientras tanto, el registro es un proceso institucional que ocurre con la inclusión de un nuevo cultivar de vid en la lista de variedades alemana. En Alemania es común vender vinos varietales. Se ha establecido una estrecha conexión entre el cultivar, por ejemplo, 'Riesling' y su vino Riesling. A diferencia de los vinos de otros países para los consumidores alemanes, el nombre varietal del vino alemán es muy importante. Este fenómeno crea actualmente una tremenda carga para la introducción marcada de nuevos cultivares.

Figura 1. Flujo de trabajo del mejoramiento de la vid. El cruce de dos padres, P1 y P2, da como resultado una descendencia que se cultiva y se selecciona por su resistencia al moho en el invernadero. La selección asistida por marcadores (MAS) se puede aplicar en esta etapa para seleccionar plántulas que muestren resistencias combinadas. Las plantas de mejor rendimiento se plantarán en el viñedo durante 6 a 8 años. En ciclos consecutivos se seleccionan y propagan las mejores líneas en función de los resultados de la evaluación vitícola, pero sobre todo de la calidad del vino. [Haga clic aquí para ampliar en pdf]

 

 

Crianza hoy

Las estrategias de mejoramiento actuales incluyen pasos de selección asistida por marcadores (MAS) que permiten para algunos rasgos una mejora sustancial del proceso de selección. Se encuentran disponibles marcadores buenos y en gran medida confiables para una serie de resistencias contra el mildiú polvoroso y el mildiú velloso y otros patógenos (consulte la Figura 2 y www.vivc.de>> búsqueda en la base de datos >> datos sobre genética genética). Para muchos otros rasgos, se desarrollarán marcadores. Suponiendo que MAS pueda abordar más rasgos en un par de años, se supone que el ciclo de reproducción se acelerará hasta en 10 años. Para cumplir con esta suposición, necesita enfoques específicos para identificar marcadores estrechamente correlacionados. A este respecto, todos los rasgos cuantitativos siguen siendo un desafío, en particular, el potencial de calidad de un genotipo. La calidad del vino es muy difícil de evaluar ya que numerosos parámetros influyen en la calidad de un vino: la variedad, el manejo del viñedo, la vendimia, el suelo, la enología. Un resumen más complejo pero menos científico del término calidad se resume en el concepto de terruño. Desde el punto de vista de la crianza, es fundamental que una nueva variedad determinada muestre un alto potencial para la producción de vinos excelentes si se cultivan en las condiciones adecuadas. Este concepto de selección por potencial de calidad puede definir el objetivo de mejoramiento de una manera más apropiada. Por tanto, en cierta medida es factible que la selección evaluada por marcadores para el potencial de calidad pueda resolverse, aunque será un largo camino. Por lo tanto, se han realizado los primeros pasos para desarrollar marcadores que sean diagnósticos de metabolitos como los compuestos de sabor a moscatel.1 o para sabores extraños que se encuentran en híbridos antiguos como Catawba (Braun et al. Inédito). Se aclarará paso a paso un solo parámetro del potencial de calidad. Una descripción general del potencial de calidad seguirá siendo un sueño durante mucho tiempo.

Figura 2. Nuevos cultivares de varios programas de mejoramiento por resistencia en Alemania que se enumeran en la lista de variedades (2015). La línea de tiempo indica la inclusión de cultivares en la lista de variedades y la identificación de los loci de resistencia. Se hace evidente que los cultivares actuales y la identificación de los loci de resistencia se establecieron en diferentes décadas. El uso de MAS será relevante para futuros cultivares.

 

Se espera la liberación de un nuevo cultivar con múltiples resistencias en un 2018. Este genotipo denominado 'Calardis Blanc' (deducido de un nombre histórico de Geilweilerhof = Gailhardswilre = Calardiswilre) se cruzó en 1993 e inicia una nueva generación de cultivares. Estos cultivares tienen resistencias contra varias enfermedades de la vid y acumularán varios loci de resistencia contra una plaga en particular. Para 'Calardis Blanc' ( Figuras 3, 3b ) el espectro de resistencias es un locus contra el mildiú polvoroso (Ren3), dos loci contra el mildiú velloso (Rpv3-1 y Rpv3-2), resistencia a la pudrición negra y alta resiliencia contra Botrytisdada por sus bayas pequeñas, arquitectura de racimos sueltos y piel de bayas apretada. Muestra un crecimiento erguido y una maduración tardía similar al Riesling en las condiciones de Alemania. El vino es afrutado y muestra sabores decentes 'Muscat a Petits Grains Blanc'. Pasó los pasos de selección sin MAS, pero más tarde se probó la aparición de loci individuales. El apilamiento de resistencias continuará y será el desafío para futuras liberaciones de cultivares que probablemente habrán pasado la selección MAS.

Figura 3. Nuevo cultivo de resistencia a la formación en JKI Geilweilerhof. Se espera que la cepa de cría Gf.1993-22-6 denominada 'Calardis blanc' obtenga protección de variedad en 2018. Es de crecimiento erguido, muestra una arquitectura de racimo suelto y bayas pequeñas con una piel de bayas apretada, por lo que es altamente resistente contra Botrytis . Las resistencias contra el mildiú polvoriento (Ren3) y dos loci contra el mildiú velloso dan como resultado una resistencia media a alta que permite hasta un 80% de reducción de fungicidas.

 

El esquema de la Figura 2 es el flujo de trabajo básico para la selección de variedades. MAS se ha integrado desde 2005 en el primer paso del flujo de trabajo para una parte del material de mejora. Hoy en día, los criadores pueden hacer uso de varios loci para la resistencia contra el mildiú polvoriento que se encuentran en un trasfondo genético de élite como Run1, Ren1, Ren3 y Ren4 (resistencia Uncinula / Erysiphe necator ). Para el mildiú velloso, los loci en el trasfondo genético élite son Rpv1, Rpv3-1, Rpv3-2, Rpv10 y Rpv12.

 

Figura 3b. Valores promedio de 10 años de datos de rendimiento, azúcar
y ácido en la cosecha para 'Calardis Blanc'.

Es muy importante combinar primero la resistencia y otros rasgos relevantes como la calidad, el rendimiento y otros que dan como resultado genotipos de élite. Como consecuencia, es necesario introducir nuevas resistencias en el trasfondo de V. vinifera en una parte completamente separada del programa de mejoramiento mediante pseudocruces posteriores consecutivos (pBC) de líneas de introgresión. Tales introgresiones pueden ser asistidas durante los primeros pasos de retrocruzamiento mediante marcadores (MABC = cruces hacia atrás asistidos por marcadores). MABC hasta pBC3 o pBC4 para la selección de la columna vertebral acorta el tiempo para alcanzar> 97% de V. viniferafondo genético. Las micro enredaderas o enredaderas de duendes (florecen a partir del primer año) o el crecimiento rápido que apoyan las condiciones del invernadero para lograr rápidamente la floración y el cuajado, acortan la introgresión a un período de 5 a 10 años en lugar de 30 años. La introgresión tiene como objetivo la eliminación de las deficiencias de calidad conferidas por las especies silvestres y la identificación de líneas que están esencialmente libres de sabores extraños y que, al mismo tiempo, se adaptan al acervo genético de V. vinifera en tantas características como sea posible. Una vez que se ha logrado esto, las líneas se pueden transferir y utilizar en el programa de mejoramiento de élite para el desarrollo de variedades. Las 4 resistencias al mildiú polvoroso (PM) disponibles actualmente y las 5 resistencias al mildiú velloso (DM) ( loci rodeadosen la Figura 2) en antecedentes genéticos de élite ofrecen la posibilidad de crear 40 combinaciones diferentes si se combinan los loci de resistencia 3 PM y 3 DM (3 y 3) Estos cultivares que aún están por desarrollar permiten una mayor reducción de fungicidas en la práctica vitivinícola. Sin embargo, para combatir otros patógenos que podrían aparecer si el régimen de protección vegetal se reduce sustancialmente, es necesario mantener una protección vegetal mínima. Esta protección mínima para las plantas también ayudará a facilitar la protección de las resistencias apiladas para lograr la mayor durabilidad posible.

Estas consideraciones son una consecuencia lógica de la gestión actual de compuestos fitosanitarios activos. En la protección de plantas químicas, se recomienda encarecidamente rotar los fungicidas cambiando a otro grupo de compuestos activos en el manejo integrado de plagas. Este concepto tiene como objetivo evitar la formación de resistencia contra un grupo de compuestos activos. Como los compuestos químicos se pueden cambiar muy rápidamente, mientras que las resistencias apiladas se fijan en un nuevo cultivo una vez logradas. Por lo tanto, será necesario desarrollar conceptos adaptados de manejo integrado de plagas. De lo contrario, los patógenos superarán las resistencias en las plantas muy pronto. Por lo tanto, siguiendo un principio de precaución, se requerirá una protección química mínima para las plantas.

 

Referencias

1. Emanuelli, F .; Sordo, M .; Lorenzi, S .; Battilana, J .; Grando, MS: Desarrollo de marcadores moleculares funcionales fáciles de usar para el gen VvDXS que confiere sabor a moscatel en la vid. Molecular Breeding 2014; 33: 235-41.

8/12/20

La diversidad genética de la vid, una herramienta para afrontar los retos del cambio global.

 


José Miguel Martínez Zapater
Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV)
CSIC, Universidad de La Rioja, Gobierno de La Rioja
Logroño
www.icvv.es


La diversidad genética es un componente básico para el futuro de una especie porque es la base de su adaptación y evolución. Si hablamos de la vid, la diversidad genética sería comparable al fondo de armario al que vamos a recurrir para seleccionar variedades y clones que se adapten a las nuevas necesidades ambientales o del mercado. En la vid se estima que pueden existir entre 5000 y 10000 variedades diferentes de las cuales solo unas 1500 estarían en cultivo a escala mundial. De todas ellas, tan solo 16 ocupaban el 50% de la superficie de viñedo en el año 2010.1 Si nos centramos en España, tres variedades –airén, tempranillo y bobal– ocupan más del 50% del viñedo. Estos datos nos hablan de la importancia de los bancos de germoplasma de vid para mantener la limitada diversidad genética existente.

El genoma de la vid

El conjunto de la información genética de una especie se denomina genoma. En la vid, está codificado en 19 moléculas lineales de DNA (cromosomas) con una longitud total de 470 millones de nucleótidos (monómeros básicos de esta molécula lineal). A escala molecular, la diversidad genética viene determinada por los cambios en la secuencia de nucleótidos que existen entre distintos individuos.

En la vid, el genoma puede heredarse de forma sexual o asexual. La reproducción sexual se utiliza para el proceso de mejora genética en el que el mejorador hibrida variedades (mezcla genomas) y selecciona descendientes que cumplan sus objetivos de mejora. La reproducción asexual es la herramienta básica de propagación. Mediante un proceso de esquejado o de injerto se consiguen plantas hijas que mantienen las mismas características que la planta madre porque contienen el mismo genoma, conservando así la tipología varietal o clonal.


Ampliar la figura en pdf en ICVV

Un estudio publicado en abril de 2016 ha permitido descubrir 30 nuevos genes no identificados previamente en el genoma de la vid, algunos de los cuales podrían participar en la regulación del desarrollo del embrión y del endospermo de la semilla.

En el año 2005,2 comentábamos que el genoma de la vid estaría disponible en unos pocos años y las primeras secuencias se publicaron en el año 2007, fruto de una colaboración franco-italiana. Han pasado diez años desde su publicación y la disponibilidad de esta información ha impulsado la investigación en la biología de la vid, ha cambiado el funcionamiento de muchas líneas de investigación y ya se hace notar en nuevas aplicaciones prácticas. Más importante aún, la tecnología de secuenciación está evolucionando rápidamente y se está popularizando. En la pasada década, la secuenciación del genoma de una variedad de vid derivada de pinot noir supuso una inversión de 10 millones de euros. En esta década, con 600 euros podemos secuenciar una planta de vid e identificar su variación con respecto a otros genomas. La secuenciación de moléculas de RNA (RNASeq) se ha convertido también en la herramienta de uso para el estudio de la actividad de los genes (la expresión génica), arrinconando los GeneChips de los que hablábamos en 2008.

Esta información y las nuevas tecnologías derivadas facilitan la caracterización y utilización de la diversidad genética de la vid a todos los niveles. Consecuentemente, ha aumentado el interés por la innovación varietal como herramienta para desarrollar una viticultura más sostenible, con mayor diversidad genética, con menores requerimientos de fungicidas y plaguicidas, y adaptada a la escasez de agua o las elevadas temperaturas. La innovación varietal admite múltiples niveles de actuación, como la selección de nuevos clones con nuevas características, la recuperación de variedades que quedaron fuera de cultivo pero que pueden volver a ser de interés en las condiciones actuales, o la mejora genética para la obtención de nuevas variedades y portainjertos más adaptados a las nuevas necesidades. En este monográfico dedicaremos un espacio al estado de cada una de estas posibilidades.

La mayor parte de las variedades actuales se ha mantenido durante siglos mediante propagación asexual y las variaciones somáticas que aparecen de forma espontánea han permitido su progresiva adaptación a las condiciones climáticas, a las necesidades del viticultor y a las demandas del mercado. En el año 2001 se hablaba del valor de la selección clonal para la generación de material vegetal certificado en cuanto a calidad, homogeneidad y estado sanitario. En la actualidad, los objetivos de la selección clonal se han diversificado más para incidir en caracteres como el tamaño de la baya, la compacidad del racimo o la tolerancia a enfermedades fúngicas, incluso en detrimento del rendimiento. La secuenciación del genoma de la vid permite conocer las causas moleculares de esta variación como revisan Pablo Carbonell-Bejerano y colaboradores del ICVV cuyos estudios, que combinan el análisis genético con la secuenciación genómica, están permitiendo caracterizar variantes relevantes de la variedad tempranillo. Un buen ejemplo es la nueva variedad tempranillo blanco que se está implantando con éxito en La Rioja. De ella nos hablarán Juana Martínez y Enrique García-Escudero del ICVV.

La tendencia de los mercados a valorar la diversidad de los vinos está impulsando la recuperación de variedades autóctonas olvidadas que ahora pueden resultar atractivas para la elaboración de vinos con tipicidad. Ello ha aumentado el interés por buscar en viñedos viejos variedades antiguas que no estén representadas en las colecciones varietales y que pudieran perderse en los próximos años conforme los viejos viñedos se vayan renovando con clones de las variedades preponderantes. Marcadores moleculares basados en la variación de la secuencia del genoma de la vid (SSR y más recientemente SNP) facilitan la identificación varietal y han dejado obsoletos los métodos ampelográficos tradicionales.

«Los marcadores moleculares generan información sobre las relaciones de parentesco de cada nueva planta con el resto de variedades conocidas.».
 

Estos marcadores también generan información sobre las relaciones de parentesco de cada nueva planta con el resto de variedades conocidas. Así, un juego de marcadores SNP desarrollado en el ICVV, con el que se ha construido una base de datos que incluye más de 2800 variedades no redundantes, permite analizar relaciones de parentesco a escala global entre todas ellas. Gregorio Muñoz y colaboradores del IMIDRA revisarán la diversidad varietal disponible en España y la detectada en un amplio proyecto de colaboración financiado por el programa de Recursos Fitogenéticos del INIA. Además, Jesús Yuste del ITACyL comentará el ejemplo de recuperación de la variedad bruñal en Castilla y León.

La mejora genética de variedades de vinificación se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX como respuesta a los efectos de las enfermedades y plagas que asolaron la viticultura europea. La solución a esos problemas derivó del descubrimiento de las propiedades fungicidas del azufre y del cobre, así como del uso y mejora genética de portainjertos americanos o híbridos que permitieron seguir cultivando las variedades tradicionales. Fruto de la hibridación entre variedades de vinificación son algunas variedades completamente integradas en la viticultura actual como garnacha tintorera (alicante bouschet) desarrollada por el mejorador francés Henri Bouschet a partir de un cruzamiento entre garnacha y petit bouschet (1855) o pinotage, variedad bandera de la viticultura sudafricana, desarrollada por Abraham Perold en ese país, a partir de un cruzamiento entre pinot noir y cinsaut (1925). Otras muchas variedades desarrolladas durante el pasado siglo XX no llegaron a implantarse, aunque países como Alemania han mantenido programas de mejora para la resistencia a enfermedades que han generado variedades como regent, reberger o felicia con buenos niveles de calidad.

Ya en el siglo XXI, los avances en la genómica de la vid han propiciado un renovado interés por el establecimiento de programas de mejora genética de nuevas variedades de vinificación que permitan el desarrollo de una viticultura más sostenible y con menor impacto ambiental. Todos los países de nuestro entorno se están sumando a esta iniciativa, quizás con la excepción de España y Portugal.

«Asistimos al resurgimiento de la mejora genética de nuevos portainjertos que incorporan resistencias a nematodos, a nuevos patógenos y a condiciones ambientales extremas.».
 

Las primeras variedades de estos nuevos programas están llegando al mercado y suponen un reto para una viticultura sometida a complejas normativas nacionales y europeas, y también para un mercado conservador en lo que a variedades se refiere. De igual manera, asistimos al resurgimiento de la mejora genética de nuevos portainjertos que incorporan resistencias a nematodos, a nuevos patógenos y a condiciones ambientales extremas. En este monográfico contaremos con la contribución de Rudolph Eibach y Reinhard Töpfer del Instituto de Mejora de la Vid de Geilweilerhof (Alemania) que comentarán los progresos y experiencias en la mejora de la vid, así como con la colaboración de Andrew Walker de la Universidad de Davis (California, Estados Unidos) que describirá su experiencia en la mejora genética de portainjertos. (Las newsletters de ACENOLOGIA informan puntualmente de las actualizaciones del dossier on-line.3)

La diversidad genética de la vid se ha convertido en una herramienta real para garantizar el futuro de la viticultura. Sin embargo, no es una herramienta de fácil y rápida aplicación. Es necesario identificar prioridades e invertir en conocimiento y formación de manera continuada. Los resultados empiezan a producirse con un horizonte de entre 10 y 20 años muy por encima de los proyectos de tres años a los que estamos acostumbrados. El horizonte es lejano pero nunca se alcanzará si no se inicia el camino y puede que la realidad nos vuelva a sorprender en pocos años.

Notas

1. Fuente: http://www.adelaide.edu.au/wine-econ/databases/winegrapes.
2. Para revisar el monográfico Genética y vid publicado en Acenologia en 2001, véase www.acenologia.com/dossier.asp?IDDOS=200108.
3. Si aún no es suscriptor y desea recibir los avisos de sumario, clique en: www.acenologia.com/suscribirse.htm. A título informativo, este monográfico sobre “Diversidad genética de la vid” tiene previstas dos actualizaciones en los meses de abril y junio de 2017.

1/12/20

La enorme diversidad varietal de vid en España, en proceso de descubrimiento.

 


Gregorio Muñoz Organero et al. *
Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA)
Finca El Encín, Alcalá de Henares

* Este artículo es fruto de la colaboración entre científicos de casi una trentena de centros de investigación, a partir de los trabajos realizados recientemente por más de 70 expertos en viticultura y enología de todo el territorio bajo un mismo proyecto financiado por el INIA (RF2012-27-C5-00), en colaboración con la Oficina Española de Variedades Vegetales y el Centro de Recursos Fitogenéticos. La coautoría es:

Gregorio Muñoz Organero, G.1; De Andrés M.T.1; Vargas, A.1; Aller, M.1; Serrano, M.J.2; Cretazzo, E.2; Pérez, J.A.2; Puertas, M.B.2; Gogorcena, Y.3; Giménez, R.3; Andreu, L.J.4; Bruna, P.4; Usón, J.J.4; Loureiro, M.D.5; Bota, J.6; Medina, C.E.7; González, F.J.8; Gutiérrez, M.R.9; Martínez, J.10; Chacón, J.L.10; Mena, A.10; Fernández González, M.11; Rubio, J.A.12; Arranz, C.12; Yuste; J.12; Domingo, C.13; Puig, S.13; Puig, A.14; González, J.B.15; Diaz, E.16; Ribas, A.16; Rego, F.16; Martínez, M.C.17; Santiago, J.L.17; Ruiz García, L.18; Martínez Cutillas, A.18; Fuentes Denia, A.18; Cibriain, J.F.19; Sagüés, A.19; Suberviola, J.19; Royo, J.B.20; Santesteban, L.G.20; Urrestarazu, J.20; Lauzirika, M.21; Fernández González, M.22; Aragonés, A.22; Ibáñez, J.23; Baroja, E.23; Pérez-Sotés, J.L.23; Martínez-Zapater, J.M.23; Salazar, D.24; López, I.24; Velázquez, B.24; Chirivella, C.26; García, J.25; Jiménez, C.26; Martínez, R. 27; De la Rosa, L.27; Bravo, M.28 ; Cabello, F.1

1Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). Finca El Encín, Alcalá de Henares. 2Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA). 3Estación Experimental de Aula Dei (EEAD-CSIC). 4Centro de Transferencia Agroalimentaria (Aragón). 5Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA). 6Universidad de las Islas Baleares (UIB). 7Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife (CCBAT). 8Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA). 9Centro de Investigación y Formación Agrarias (CIFA). 10Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM). 11Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). 12Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL). 13Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI). 14Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA). 15Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX). 16Estación de Viticultura y Enología de Galicia (EVEGA). 17Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC). 18Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA). 19Estación de Viticultura y Enología de Navarra (EVENA). 20Universidad Pública de Navarra (UPNA). 21Bizkaiko Foru Aldundia / Diputación Foral de Bizkaia (BFA/DFB). 22Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (NEIKER). 23Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV). 24Universidad Politécnica de Valencia (UPV). 25Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). 26Generalitat Valenciana. 27Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). 28Consejo Regulador DO Vinos de Madrid.

 

Las variedades de vid son una parte esencial del patrimonio vitivinícola mundial y constituyen una pieza fundamental para mejorar y enriquecer la cultura y la economía. Esto es aún más evidente en países como España donde la tradición, el clima y la superficie de cultivo hacen de la viticultura un factor clave para el desarrollo económico de muchas zonas rurales. Actualmente, una de las grandes preocupaciones a escala mundial en el ámbito vitivinícola, es la fuerte disminución del número de variedades de vid cultivadas y la desaparición de otras muy antiguas, que en muchos casos aparecían citadas en la bibliografía como productoras de vinos de gran calidad. En la última década, las variedades minoritarias de vid han ido ganando interés en toda Europa. Aunque en España esa andadura ha sido notable, un importante asunto quedaba pendiente: el conocimiento detallado del patrimonio vitícola varietal.

 

Un patrimonio varietal que merece ser rescatado

La viticultura ha sido un cultivo de gran importancia en España desde la antigüedad, y está extendida por todas las comunidades autónomas. Después del olivo y los cereales es el tercer cultivo nacional en superficie y producción. Sin embargo, la pérdida de diversidad genética ha ido aumentando desde finales del siglo XIX cuando llegaron de América enfermedades como el oídio, la filoxera y el mildiu, acentuándose en la segunda mitad del siglo XX con las políticas de arranque y el fomento del cultivo de variedades preferentes en las denominaciones de origen (DO).1

Ya a finales del siglo XIX, como medida de precaución  ante los efectos devastadores de la filoxera que ocasionó enormes pérdidas de material vegetal, se crearon en los distintos países europeos colecciones de variedades de vid, que prospectaron y recolectaron material en todas sus zonas vitivinícolas. En España, la primera colección importante se atribuye a Nicolás García de los Salmones que conservó 843 viníferas españolas en Villava (Navarra), recolectadas entre 1896 y 1914. Hoy todas aquellas variedades y otras que se han ido sumando se conservan en la colección de El Encín (Alcalá de Henares) perteneciente al IMIDRA, resultando un total de más de 3000 accesiones, que corresponden con 1860 genotipos distintos: 857 viníferas, 456 silvestres y 547 portainjertos. Es posible que en aquellas primeras prospecciones no se recolectara todo el material autóctono existente dada la limitación de medios humanos, económicos y técnicos.

«El Registro de Variedades Comerciales de Vid de España recoge actualmente
235 variedades distintas.»

 
 

El Registro de Variedades Comerciales de Vid de España recoge actualmente 235 variedades distintas, muchas de ellas extranjeras, de las que se solo se cultivan 155 variedades; nuestro país ocupa la sexta posición en Europa por detrás de Italia (400), Portugal (308), Croacia, Grecia y Francia, países que presentan una mayor diversidad varietal en cultivo. En España, con 10 variedades tenemos el 78 % de la superficie de viñedo, y entre esas variedades hay dos extranjeras: cabernet sauvignon y syrah. La identificación de genotipos nuevos podría aumentar el número de variedades autóctonas al nivel de otros países europeos. 

 

Como valiosas antigüedades, han salido de la tierra gracias a las actuales tecnologías y al trabajo coordinado de investigadores de toda España

Los trabajos realizados recientemente por más de 70 expertos en viticultura y enología de todo el territorio bajo un mismo proyecto financiado por el INIA (RF2012-27-C5-00), en colaboración con la Oficina Española de Variedades Vegetales y el Centro de Recursos Fitogenéticos, han permitido la identificación de variedades de vid antiguas y muchas desconocidas para nosotros.

Las prospecciones se han realizado en zonas donde el cultivo de la vid escasea, en comarcas donde desde hace decenas de años no se cultiva la vid de forma habitual o se encuentra en un estado relíctico. La recolección de material en las parcelas antiguas que aún existen en estas comarcas es una actividad de interés prioritario, ya que pueden contener genotipos sin identificar y sin conservar en colección.

De las comarcas no suficientemente exploradas hasta hace poco tiempo, hay que destacar los valles fluviales del occidente y centro asturiano, valle del Navia, comarca de la Baixa Limia y norte de Lugo en Galicia, la zona de Liébana en Cantabria, el Pirineo y prepirineo de Navarra y Huesca,  el bajo Aragón en Teruel, zonas de Lleida y Girona, los Arribes del Duero y la Sierra de Francia, la zona de San Martín de Valdeiglesias en Madrid, las serranías de Cáceres, la comarca de la Vera, el Altiplano de Granada, extensas zonas de la Manchuela y de la Alcarria, así como algunos rincones de Murcia, Valencia, de las Islas Baleares y Canarias (fig. 1).

Figura 1. Algunas zonas relícticas donde se han encontrado nuevas variedades minoritarias: Arribes del Duero (arriba, izda.), Sierra de Francia (arriba, dcha.), valles de Asturias (abajo, izda.) y Ribeira Sacra (abajo, dcha.).

 

Las actuales técnicas moleculares, utilizadas de la mano de la tradicional ampelografía, han permitido identificar y recuperar variedades citadas en la bibliografía antigua, muchas de ellas consideradas minoritarias y que se han encontrado simultáneamente en parcelas de regiones a veces distantes. Se trata de un material de cultivo ancestral, aunque en muchas ocasiones no se dispone de un nombre conocido.

En total en el material analizado en este estudio se han identificado:

  • 95 nuevas variedades minoritarias autóctonas de las que existe poca información,
  • 94 variedades comerciales españolas,
  • 77 variedades extranjeras que algún día llegaron a España y se cultivaron en algunas regiones,
  • 48 variedades minoritarias de las que existen referencias en la literatura pero que se ignoraba su actual supervivencia en los viñedos españoles,
  • 34 variedades tradicionales de uva de mesa posiblemente traídas por los diversos pueblos que colonizaron la península Ibérica,
  • 48 híbridos productores y portainjertos, y finalmente
  • 220 genotipos desconocidos algunos de ellos procedentes de germinaciones aisladas de semillas.

Las primeras pueden considerarse auténticas antigüedades por encontrarse en distintas regiones geográficas, vestigios de las variedades cultivadas en otros tiempos. La recuperación de este inestimable patrimonio podría posibilitar en un futuro próximo poner en el mercado una diversidad de productos que contribuyan a una mejora del valor añadido para los productores y de la calidad para los consumidores.

De entre las variedades minoritarias de las que ya existía información previa a este trabajo, se han encontrado muchas que todavía se cultivan de manera vestigial en parcelas de diferentes regiones. Estas variedades se conocen gracias a la conservación en las colecciones de variedades de vid y a las referencias históricas.

Estos resultados son importantes porque nos muestran una distribución temporal de lo que se cultivaba en las distintas zonas, en décadas pasadas. La presencia de las variedades como castellana blanca (encontrada en 28 parcelas de Aragón, Navarra, Castilla y León y Madrid) o hebén (encontrada en seis localizaciones de Cataluña, Navarra y Madrid), explica ahora, en parte, su implicación en el origen de muchas de las variedades de nuestro país.2-5 Al igual que la variedad benedicto, de origen aragonés e implicada en el origen de la variedad tempranillo,2 encontrada en cuatro parcelas de Aragón y Madrid. En las regiones del sur, sin embargo aunque también han aparecido variedades minoritarias conocidas, se distribuyen en un número menor de parcelas en comparación con otras comunidades autónomas. Dos ejemplos son las variedades perruno extremeño (Extremadura) y albillo del pozo (Castilla-La Mancha). 

Pero los resultados más sorprendentes son las 95 nuevas variedades minoritarias encontradas (fig. 2). De ellas, 71 se prospectaron con un nombre determinado, pero el resto necesitarán de un estudio etnobotánico y bibliográfico adicional para poder llegar a la asignación de un nombre de variedad concreto, con el fin de encontrar sus verdaderas denominaciones históricas.

Figura 2. Distribución de nuevas variedades minoritarias encontradas por comunidades autónomas (incluyendo las que se repiten en varias).

 

De todas estas nuevas variedades minoritarias, 41 se han encontrado al menos en dos comunidades autónomas, y de las que se han encontrado en una sola comunidad autónoma, se han prospectado muestras en distintas localizaciones. Un ejemplo es la variedad jarrosuelto (fig. 3) de la que se han encontrado plantas cultivadas en Castilla-La Mancha, Madrid, Andalucía, Aragón y Galicia. El estudio de las nuevas variedades minoritarias, en cuanto a su aptitud vitivinícola, determinará su posible inclusión en la lista de variedades comerciales y su puesta en cultivo. Ya se han comenzado los estudios de algunas de ellas en varios centros de investigación vitivinícola regionales.

Figura 3. Variedad jarrosuelto, una de las variedades minoritarias nuevas encontradas.

 

Por último, también cabe mencionar la presencia de variedades de uso comercial cultivadas en regiones donde actualmente su cultivo es minoritario pero que en tiempos pasados pudo ser más importante. Entre estas variedades están garnacha tinta, tempranillo, beba, moscatel de alejandría, bobal y airén, por citar algunos ejemplos de uva de vinificación, y rosetti, ahmeur bou ahmeur, y uva de olaz como ejemplos de uva de mesa, o híbridos productores directos como Isabelle o De José Blanco, todos ellos testigos de lo que se cultivó en el pasado en las distintas regiones vitivinícolas españolas. La información que aporta este material es de indudable valor para comprender el origen del patrimonio vitícola en España.

 

Un reto lanzado también a escala europea: el inventario de fincas con variedades minoritarias de vid en Europa

Los esfuerzos para salvaguardar las variedades de vid “olvidadas” se han extendido también a muchos países de Europa, con lo que ha aumentado la sensibilización de la población. Simultáneamente, el sector de vino europeo está cada vez más interesado en las variedades de vid minoritarias y olvidadas. También se busca en este material una fuente de diversidad biológica que permita la lucha contra el cambio climático o las enfermedades. Como consecuencia de ello, cada vez más y más viticultores se encargan de mantener en cultivo variedades raras. A diferencia de la conservación de estas variedades en colecciones, su cultivo a mayor escala en plantaciones comerciales presenta un mayor potencial de diversidad clonal.

«El sector de vino europeo está cada vez más interesado en las variedades de vid minoritarias y olvidadas.».
 

En el marco del nuevo proyecto Grape On-Farm financiado por el Programa Cooperativo Europeo para los Recursos Genéticos Vegetales (ECPGR) se pretende establecer un catálogo de variedades minoritarias en cultivo en la Base de Datos Europea de Vid (European Vitis Database).6

El catálogo ofrecerá contactos de viticultores, listados de variedades (nuevas/minoritarias), criterios para elegir la variedad y detalles de las explotaciones (cuando estén disponibles). Esta información permitirá intercambiar experiencias, facilitar el acceso a estas variedades para su propagación y permitir una mejor información a los consumidores de vino y a los comerciantes sobre dónde encontrar estos productos y variedades.

El catálogo incluirá:

  • variedades incluidas en las listas de variedades comerciales nacionales pero cultivadas a pequeña escala, y
  • variedades minoritarias no incluidas entre las variedades comerciales, bien sea cultivadas a pequeña escala o bien sea conservadas como plantas aisladas dentro de una parcela dedicada a otras variedades.

Los viticultores que cultiven variedades minoritarias están invitados a unirse a esta red, que previsiblemente estará activa a finales de 2017.

 

Agradecimientos

Agradecemos al Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y a los fondos FEDER la financiación de este trabajo a través del proyecto RF2012-00027-C5-00.

 

Bibliografía

1. Cabello, F.; Ortiz, J.M.; Muñoz Organero, G.; Rodríguez Torres, I.; Benito, A.; Rubio, C.; García Muñoz, S.; Sáiz, R.: Variedades de vid en España. Madrid: Editorial Agrícola, 2011.

2. Ibáñez, J.; Muñoz Organero, G.; Zinelabidine, N.H.; De Andrés, M.T.; Cabello, F.; Martínez Zapater, J.M.: Genetic origin of the gravine cultivar Tempranillo. Am J Enol Vitic 2012; 63 (4): 549-53.

3. Lacombe, T.; Boursiquot, J.M.; Laucou, V.; Di Vecchi Staraz, M.; Péros, J.P.; This, P.: Large-scale parentage analysis in an extended set of grapevine cultivars (Vitis vinifera L.). Theor Appl Genet 2013; 126 (2): 401-14.

4. Mena, A.; Martinez, J.; Fernández González, M.: Recovery, identification and relationships by microsatellite analysis of ancient grapevine cultivars from Castilla-La Mancha: the largest wine growing region in the world. Genet Resour Crop Evol 2014; 61 (3): 625-37.

5. Zinelabidine, L.H.; Cunha, J.; Eiras-Dias, J.E.; Cabello, F.; Martínez Zapater, J.M.; Ibáñez, J.: Pedigree analysis of the Spanish grapevine cultivar “Heben”. Vitis 2015; 54 (Spec. Iss.): 81-6.

6. Maul, E.; Sudharma, K.N.; Kecke, S.; Marx, G.; Müller, C.; Audeguin, L.; Boselli, M.; Boursiquot, J.M.; Bucchetti, B.; Cabello, F.; Carraro, R.; Crespan, M.; De Andrés, M.T.; Eiras Dias, J.; Ekhvaia, J.; Gaforio, L.; Gardiman, M.; Grando, S.; Gyropoulos, D.; Jandurova, O.; Kiss, E.; Kontic, J.; Kozma, P.; Lacombe, T.; Laucou, V.; Legrand, D.; Maghradze, D.; Marinoni, D.; Maletic, E.; Moreira, F.; Muñoz-Organero, G.; Nakhutsrishvili, G.; Pejic, I.; Peterlunger, E.; Pitsoli, D.; Pospisilova, D.; Preiner, D.; Raimondi, S.; Regner, F.; Savin, G.; Savvides, S.; Schneider, A.; Sereno, C.; Simon, S.; Staraz, M.; Zulini, L.; Bacilieri, R.; This, P.: The European Vitis Database (www.eu-vitis.de) – a technical innovation through an online uploading and interactive modification system. Vitis 2012; 51 (2): 79-85.

26/11/20

Recursos genéticos y viticultura de altura en el Prepirineo de Lleida: el Proyecto Vinyes Trobades.

 

Gerard Batalla i Tàsies1 y Pau Moragas Bouyat2
1 Associació Slow Food Terres de Lleida. Balaguer (Lleida) y agente de desarrollo local del Consejo Comarcal de La Noguera
gerard.slowlleida@gmail.com
Associació Slow Food Terres de Lleida. Balaguer (Lleida) y responsable de campo de L’Olivera Cooperativa
camp@olivera.org

Podríamos definir sintéticamente las zonas «de montaña» como las áreas caracterizadas por las dificultades que ofrece el relieve para llevar a cabo actividades productivas. Este carácter agreste y difícil hace que las actividades agrícolas que se desarrollan sólo se mantengan si son viables económica y socialmente. La difícil rentabilidad en muchas de ellas ha llevado a un abandono progresivo como espacio productivo agrario, como puede constatarse actualmente en Cataluña, en grandes zonas de territorio (Pirineos, Prepirineos, altas zonas de montaña). Más allá de este carácter hostil, a menudo, encontramos que se trataba de zonas en las que sí se practicaba la agricultura, y en las que aún pueden encontrarse trazas de aquel pasado.


Introducción. Zonas de montaña y variedades tradicionales:
un vínculo histórico

Actualmente, las zonas de montaña poseen un doble potencial: por un lado, ofrecen la posibilidad de compaginar paisaje y actividades productivas con una identidad propia evidente (podríamos citar numerosos casos de cualquier parte del mundo, tanto desde el ámbito de la viña o de otros cultivos). Por el otro, la herencia agrícola que aún conservan es una fuente muy rica de recursos genéticos. Por tanto, en estas zonas periféricas podemos encontrar antiguas variedades cultivadas que pueden convertirse en una fuente de riqueza (genética, biológica, social y económica) y que es preciso conservar. Con esta perspectiva nació el Proyecto Vinyes Trobades (Viñas Encontradas), que exponemos a continuación.


El valor de la biodiversidad agraria

La  conservación y valorización de la biodiversidad agraria es hoy día una prioridad de los sistemas agrarios, puesto que prepara a las sociedades para los cambios del futuro (ecológicos, económicos, sociales, etc.) a la vez que permite ofrecer productos específicos que aporten diversidad en un marco evidente de homogeneización de la alimentación. No en vano, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año 2010 como el año Internacional de la Diversidad Biológica.

La biodiversidad agraria, pues, no se trata de un elemento aislado de la cadena de producción sino que forma parte de la identidad de las comunidades productoras, a la vez que recoge una herencia agraria de mejora empírica, llevada a cabo por los propios payeses y viticultores. Las variedades locales se convierten en «elementos identitarios» de los productores y de la sociedad, y que forman parte de una «tipicidad» de aquel espacio de producción. Es decir, la variedad más el clima, el suelo en sentido amplio (paisaje, orientaciones, materiales originarios, etc.) y la forma de proceder de productor-viticultor, se convierte en un conjunto que lo hace único dentro del amplio panorama productivo.

En un contexto de mercado global, esta «unicidad/tipicidad» ofrece un valor diferencial, una oportunidad de mercado y, así pues, se trata de una herramienta de sostenibilidad de la comunidad productora. En resumen, la biodiversidad agraria y vitícola es una herramienta de diferenciación y sostenibilidad de las zonas productoras, especialmente aquellas donde las condiciones de producción son más difíciles y donde la única alternativa es la búsqueda de mercados específicos que valoren «lo diferente». Esta estrategia no es nueva y actualmente hallamos abundantes zonas en las que su estrategia productiva y de comercialización se basa en definir y explicar las especificidades de su entorno y aquello que lo hace único: casos como el Douro en Portugal, Cinqueterre en Italia, Ribeira Sacra en Galicia son sólo algunos ejemplos de lo que puede constituir una alternativa viable para algunas zonas rurales con difíciles condiciones productivas. Tampoco debemos olvidar que, en estos casos, la biodiversidad ligada a su entorno acaba siendo un elemento identitario de cada zona y que, a menudo, los mejores embajadores de una zona son sus productos agroalimentarios. Unos alimentos elaborados con variedades locales son, sin duda, un elemento que dignifica a toda la cadena productiva y a sus actores.

Con esta percepción y con la voluntad de evitar la pérdida de biodiversidad agraria, la asociación Slow Food Terres de Lleida comenzó en 2007 el Proyecto Encuentros por la Biodiversidad agraria, a uno de cuyos ámbitos pertenece el Proyecto Vinyes Trobades.

El movimiento Slow Food

La asociación Slow Food Terres de Lleida es uno de los grupos locales (conviviums) que forman parte de Slow Food, un movimiento internacional de la sociedad civil nacido hace más de 20 años para defender el patrimonio social, cultural, económico e histórico vinculado con la alimentación. En este sentido, Slow Food hace una apuesta clara por la herencia vinculada  a la gastronomía y la cultura alimentaria de todos los rincones del mundo, al hacer un llamamiento en favor de lo que se ha definido como alimentos «buenos, justos y limpios» (cualitativa y gustativamente buenos, producidos favoreciendo las economías locales y respetando el entorno ecológico).

El movimiento nació en Italia como reacción a la «invasión» del fast-food en Europa hace 20 años. En este período de actividad ha ido consolidando un movimiento mundial, que cuenta con más de 100 000 socios en 132 países organizados en múltiples conviviums. Con el tiempo, y a fin de defender especialidades alimentarias en riesgo de desaparición, creó los denominados «baluartes (presidii)»: en Cataluña, por ejemplo, son baluartes la malvasía de Sitges y la judía del ganxet.

Sloow Food posee una editorial (Show Food Editore) y una Universidad de Ciencias Gastronómicas. Organiza periódicamente diferentes salones y/o ferias que sirven de punto de encuentro y de muestra de los productos elaborados según esta filosofía: Salone del Gusto en Turín, Slow FishSlow CheeseTerra Madre (con más de 4000 asistentes de comunidades productoras de todo el mundo), etc. El movimiento se ha ido convirtiendo en un potente espacio de reflexión y acción en torno a estos temas.

En el ámbito de la viña y el vino, ha creado un red de viticultores que apuestan a escala europeo por una viticultura con una fuerte noción de origen (Vignerons d’Europe) y un espacio de reflexión a escala estatal sobre estas cuestiones (Slowine). 

Slow Food Terres de Lleida y el Proyecto Vinyes Trobades

En el año 2005 se creó el grupo local de Lleida (España) dentro del movimiento Slow Food. Desde entonces ha centralizado el trabajo en tres ámbitos principales de actuación: la organización de la feria Slow Lleida, los denominados Talleres del Gusto en las escuelas y el mencionado Proyecto Encuentros.

Encuentros para la salvaguarda de la biodiversidad agraria

Vinyes Trobades se enmarca dentro del Proyecto Encuentros para la Biodiversidad agraria. Se trata de una iniciativa creada con el objetivo de conservar y dinamizar el uso de las denominadas variedades tradicionales (variedades tradicionalmente plantadas) en las comarcas de Lleida. En los años 2008, el proyecto recibió un fuerte impulso con el acuerdo entre nuestra asociación y el Consejo Comarcal de La Noguera para promover las variedades y productos de esta zona. Fruto de esta investigación, se está conservando numerosas variedades hortícolas, de cereales, de frutales, de olivos y de viña. Las más interesantes de éstas podrían entrar dentro del catálogo de Slow Food Internacional como «baluartes alimentarios».

Vinyes Trobades

Objetivos

Viñas Encontradas se plantea a medio y largo plazo y en diferentes ejes de actuación. Globalmente define los siguientes objetivos:

  • Estudiar el patrimonio histórico de viña en las tierras de Lleida a través de una investigación bibliográfica e histórica.

  • En relación con las variedades tradicionales aún plantadas, muchas de ellas en riesgo de desaparición (edad avanzada de los propietarios y falta de relevo generacional, abandono del cultivo, disminución de la cultura del vino, etc.) se quiere:

Localizar algunas parcelas actualmente plantadas de variedades tradicionales.
Identificar las diferentes variedades (ampelografía clásica y análisis molecular).
Conservar este patrimonio mediante la creación de pequeñas colecciones en convenio con algunos productores.

  • Respecto a las variedades potencialmente interesantes a nivel económico:

Caracterizar las propiedades biológicas y aptitudes ecológicas de cada una.
Obtener material sano y preparado para su multiplicación.
Iniciar un proceso de multiplicación y distribución controlada (acorde entre la asociación y los productores).

  • Sensibilizar a los productores y a la sociedad en general sobre el interés y riqueza del uso de material genético tradicional.

Metodología

Para llevar a cabo estos objetivos existe, por una parte, un trabajo de investigación bibliográfica y análisis de fuentes históricas, en colaboración con la Universidad de Lleida, y en cuanto a la práctica existe un convenio establecido con la cooperativa L’Olivera de Vallbona de les Monges.

Respecto del trabajo de campo, a través de los diferentes contactos que ha establecido la asociación, se visitan las fincas donde se hallan los ejemplares potencialmente interesantes. A menudo, se trata de fincas con pocas cepas, utilizadas para elaborar vinos de autoconsumo o uva de mesa, pero de gran diversidad. Se registra la información que nos da el propietario, se marcan individuos y se localizan mediante GPS. Se fotografían y referencian en una base datos de elaboración propia. El intercambio de información con el propietario es una fuente muy rica de datos respecto de cada variedad, y facilita el trabajo posterior. Para la identificación de las cepas y poder reconocer las variedades de las que se trata, se cuenta con la colaboración de los profesionales del Domaine Vassal (INRA), al sur de Montpellier (Francia) –conocido por ser uno de los mejores conservatorios de viña del mundo–. También se está en proceso de firmar un convenio con el Incavi, el Instituto Catalán de la Viña y el Vino, para compartir información de las respectivas bases de datos. Para la creación de las colecciones, se realizan cinco injertos, en pies americanos, provenientes
de un único individuo debidamente localizado en la base de datos.

En el terreno de la sensibilización y difusión, se creyó oportuno el aprovechamiento del potencial de las parcelas encontradas y de la uva que aún se producía. Por ello se decidió elaborar un vino que aglutinase la uva de algunas de ellas. Así nació la idea de crear dos vinos: el Vinyes Trobades blanco y el Vinyes Trobades tinto, vendimiados de modo itinerante en las diferentes parcelas (vendimia nómada) y de los que 2009 será el primer año. A finales del mes de mayo de 2010 está prevista su presentación en público. Los ingresos de su venta se destinarán a financiar parcialmente el proyecto.

Resultados preliminares

En un proyecto planteado a medio y largo plazo es arriesgado hablar de resultados. A pesar de que existen algunas constataciones fruto del trabajo de estos dos años. La primera es que en La Noguera y, en general, las comarcas que podríamos definir como periféricas (es decir, aquellas donde la viña no es un cultivo muy extendido o intensivo, pero sí presente), aún queda un patrimonio genético suficientemente valioso como para ser estudiado con detenimiento. La tabla 1 muestra algunos de los nombres de variedades que los propietarios de las fincas dan a sus cepas, así como su uso.

Tabla 1. Denominación, color de la piel y uso de algunas cepas encontradas en las prospecciones en la Noguera

Nombre atribuido a la cepa

Color de la piel

Uso

Monastrell

Tinta

Vinificación

Monastell

Tinta

Vinificación

Conquers

Tinta

Vinificación

Trobat

Tinta

Vinificación

Moscatell negre

Tinta

Vinificación

Garnatxa

Tinta

Vinificación

Brocada

Tinta

Vinificación

Aramunt

Tinta

Vinificación

Parrella

Tinta

Vinificación

Ribot

Tinta

Vinificación

Garnatxa

Blanca

Vinificación

Malvasia

Blanca

Vinificación

Panser

Blanca

Vinificación

Moll

Blanca

Vinificación

Palop

Blanca

Vinificación

Colló de gat

Rosado

Mesa

Rosaqui

Blanca

Mesa

Ysaga

Rosado

Mesa

Sant Jaume

Blanca

Mesa




Fig. 1. Añada del 2009 del Vinyes Trobades blanco, en uno de los ejemplares encontrados

La información inicial obtenida nos da algunas informaciones muy interesantes. En primer lugar, se constata la presencia de variedades poco utilizadas en la viticultura actual, lo que podría ser una pista en la búsqueda de productos originales y autóctonos. Por otra parte, nos da información de variedades que existen comercialmente, pero que son poco utilizadas en las plantaciones actuales, como la monastrell o la malvasia, a pesar de estar autorizadas por la DO Costers del Segre. Todo ello constituye, en sí mismo,  una información útil para orientar a los viticultores actuales que quieran utilizar  variedades locales en sus nuevas plantaciones. El futuro trabajo permitirá ir definiendo con mayor exactitud estas primeras observaciones.

Otro resultado interesante y que se reproduce en otros ámbitos de trabajo del Proyecto Vinyes Trobades es que el hecho de estudiar y querer conocer el patrimonio genético local mejora la autoestima de los productores de cada lugar, incorpora una visión diferente de la agricultura –donde a menudo aquello del pasado es visto como un retraso y sin valor- y dignifica el trabajo de toda la gente, generalmente de edad avanzada, que lo ha ido conservando.


Conclusiones. Variedades tradicionales, identidad, tipicidad: ¿a la búsqueda de una viticultura más auténtica?

Trabajar en el ámbito de los recursos genéticos locales da lugar a muchas cuestiones y debates, y aún más si los comparamos con el futuro de los mercados y las tendencias. Por ello nos plantea las siguientes reflexiones:

1. Las variedades locales constituyen una muy valiosa fuente de diversidad genética y su interés es incuestionable. La sociedad ha de hacer posible su conservación, estudio y valorización a través del cultivo (la conservación mediante el cultivo económicamente viable es la mejor manera de conservar la biodiversidad). En este sentido, la intervención de los organismos públicos es fundamental y el trabajo de los privados en este terreno debería tener en cuenta la dimensión social de la conservación y el uso de este patrimonio. Hemos de entender que en este campo  intereses públicos y privados no son excluyentes y hemos de encontrar fórmulas adecuadas para compatibilizarlos.

2. Les variedades locales son una pieza fundamental en la definición de entornos productivos «únicos» o «típicos» y de su identidad. Actualmente, podríamos decir que no se pueden comprender, sobre todo en el caso del vino, contextos productivos extremadamente originales (paisaje, orografía, condiciones de producción...) sin que el material vegetal sea una pieza clave.

3. Desde un punto de vista más amplio, podemos decir que la identidad de los países tradicionalmente vitícolas se ve reforzada cuando hallamos algunos entornos muy específicos en los que se practica una «viticultura heroica», vinculada al uso de las variedades locales en la mayoría de los casos. ¿Quedan espacios de esta viticultura en Cataluña o la tendencia a la mecanización y a la simplificación ha reducido drásticamente esta manera de cultivo?

4. El recurso a las variedades locales, vinculadas a una viticultura de calidad, en íntima relación con el entorno productivo (clima, suelo, viticultor) puede ser una vía de futuro para la agricultura de zonas mediterráneas en riesgo de abandono productivo. La falta de relevo generacional, las dificultades de cultivo, los bajos rendimientos, etc., están provocando de forma alarmante el abandono de muchas zonas tradicional y potencialmente productoras. Esta «muerte silenciosa» podría ser mitigada con proyectos productivos innovadores que incorporasen el uso de variedades locales.

5. En un mundo global, con necesidad de mensajes claros y simples, las variedades locales se convierten, a menudo,  en un medio ideal para el posicionamiento de productos de mercado. Un uso adecuado de los recursos genéticos locales puede ser una herramienta de visibilidad económica de algunas explotaciones vitivinícolas.

6. La difusión de las variedades tradicionales debe ser justa y respetuosa con las comunidades locales y las culturas alimentarias de origen. Las pequeñas explotaciones de zonas vitivinícolas marginales han resistido notablemente la estandarización y las modas dominantes en el sector del vino, tanto las variedades como la vinificación. Será preciso, pues, hallar mecanismos para que sean también las primeras beneficiadas.

7. Las variedades olvidadas suponen algo más que una herramienta de diferenciación y sofisticación de la viticultura moderna. Una aproximación que tenga en cuenta la cultura a la que van asociadas, puede generar puntos de partida interesantes para la producción de vinos con identidad propia y posibilidades en el cambiante contexto del consumo de vino.

8. Aún queda mucho por hacer y como decía el poeta: «Todo está por hacer y todo es posible». Pongámonos manos a la obra antes que sea demasiado tarde.

13/11/20

Posible futuro para la viticultura de montaña y en zonas con pendientes muy pronunciadas El papel de CERVIM


Quale possibile futuro per la viticoltura di montagna e in forte pendenza

Il ruolo del CERVIM

Gianluca Macchi1 y Maurizio Sorbini2
1CERVIM, Loc Teppe Quart, Aosta (Italia)
direzione@cervim.it
2Universidad de Boloña, Castel San Pietro, Boloña (Italia)
esorbin@tin.it

La viticultura heroica se presenta, sobre todo, como una viticultura originaria, especialmente importante por los aspectos culturales que preserva y porque nos recuerda cómo los agricultores han sido capaces de utilizar técnicas especiales para hacer accesibles y productivas zonas complicadas. Éstas se caracterizan por fuertes pendientes, suelos frágiles con tendencia a la erosión, en las que es imposible usar cualquier sistema de mecanización.

Actualmente, esta viticultura se presenta como un modelo de agricultura multifuncional capaz de explotar los recursos naturales de manera sostenible. Esta realidad parece ser más independiente de las zonas de cultivo consideradas «normales». De hecho, los territorios idóneos para el cultivo de viñedos desempeñan un importante papel en el control de la erosión, del agua, del mantenimiento de la biodiversidad, contra la propagación de incendios (que son más frecuentes cuando se recuperan tierras forestales) y, sobre todo, mejoran los ingresos económicos  a la vez que evitan el abandono por parte de la población del territorio.

Esta viticultura proporciona un cuidado y una gestión del terreno correctos, y permite la elaboración de productos competitivos que se alejan de la lógica del abaratamiento de los costes de producción que tanto persiguen las mencionadas viticulturas «normales». El CERVIM (Centro di Ricerca, Studi, Salvaguardia, Coordinamento e Valorizzazione per la Viticoltura Montana), desde su creación, ha tenido como objetivo principal la protección y preservación de la viticultura de montaña y de zonas de fuertes pendientes; una viticultura definida por algunos como viticultura heroica por sus condiciones ambientales y por el trabajo que representa.

Por tanto, la misión de CERVIM se basa en la propuesta de soluciones para la protección del territorio, la reducción de los costes de producción y el incremento de la calidad de los productos enológicos, realizando investigaciones científicas, a través de experiencias prácticas, discutidas a escala nacional e internacional.

Escenario

En muchas regiones del mundo se elaboran vinos definidos como vinos de mesa y vinos de calidad, y ambos tipos se consumen de la misma forma. Los intercambios son frecuentes y el flujo de las exportaciones es particularmente voluminoso en las regiones no productoras, donde desde hace décadas el vino se ha implantado como una bebida alternativa para después convertirse en un producto de referencia con categoría de símbolo.

Europa ha reducido su soberanía en cuanto a vinos. Los hechos más significativos han sido que, por un lado, una parte de la elaboración se ha trasladado al hemisferio sur y a Estados Unidos, y, por otro, el consumo se ha extendido a regiones que nunca habían tenido cultura vinícola.

El Viejo Mundo está inmerso en una dinámica de confusión, mientras que la elaboración de vino en otros países parece aumentar de forma constante: de hecho, lo que aumenta es el valor de la producción nacional porque hay una mayor demanda mundial de vino de calidad.

Cuanto mayor es el aumento de la demanda de vinos de calidad, mayores son los estímulos que van modificando los equilibrios tradicionales de este sector, por lo que también crece el número de consumidores interesados, dispersos por diferentes regiones, que tienden a orientarse más allá de las fronteras nacionales. Esta situación crea más espacios de actividad para mayor número de personas (tabla 1).

Tabla 1. Evolución de la elaboración del vino (todo los vinos)

Período Total (estimación)
Europa (UE 15)EEUU + Hemisferio sur
1986-90
303 Mio hL
68%
19%

2008

266 Mio hL

55%
24%
Fuente: OIV, Boletín Estadísticas, 1999; OIV. Nota de coyuntura, marzo 2009.

El sistema vino en los países elaboradores está caracterizado por un legado muy importante. En 1900, la producción de vino suministraba a las familias elaboradoras una bebida alimentaria utilizada para consumo propio y una fuente de ingresos mediante la venta directa de la excedencia.

Por esta razón muchas pequeñas empresas agrícolas dedicaban algunas parcelas a la viticultura. Dicha estructura social típica de la viticultura (pequeños viñedos dispersos, no especializados, conectados a una bodega social) se mantuvo tal cual hasta la década de los ochenta del pasado siglo. La estructura era particularmente evidente en las zonas montañosas y/o de fuertes pendientes. Durante mucho tiempo el consumidor de vino ha sido esencialmente estático y sistemático.

Desde hace algunos años, la situación ha cambiado significativamente. La dinámica moderna del consumo ha sacudido los conocimientos adquiridos y la información disponible y, en consecuencia, ha cambiado el sector de la vitivinicultura. El aumento del bienestar ha estimulado el consumo, provocando una dinámica interna (al consumo) casi revolucionaria. Todo el sistema alimentario se enfrenta actualmente a los estímulos del cambio derivados de la incompresible expansión del poder del consumidor sobre el elaborador.

La dinámica del consumo

Casi todos los consumidores de los países desarrollados pueden darse el lujo de superar las necesidades del consumo de alimentos tradicionales y dedicarse al consumo consciente (impulsados por las informaciones sobre el valor dietético, saludable y social de los alimentos) y al consumo emocional (impulsados por el placer de la compra, como diversión).1

Las elecciones de los consumidores son las que determinan el éxito de la industria del vino y las que, al mismo tiempo, estimulan directamente a los elaboradores quienes introducen cambios en las estructuras, tanto las marginales como las radicales. Se reconoce que el consumo de vino de mesa por parte de los consumidores tradicionales está disminuyendo poco a poco en todos los países y que el consumo de vinos de calidad, al contrario, se está consolidando.

La relación con la información y las novedades se hace muy compleja, a causa también de la relación entre qué se gasta el consumidor y la propensión a comprar vino (Sorbini 2010). Un complejo estudio de reciente aparición ha confirmado que para comprender este escenario se requiere un esfuerzo de análisis del consumidor totalmente innovador.
El interés del mercado en las variedades casi desconocidas (autóctonas), apoyado por la tradición y la cultura que rodean la viticultura de montaña y de zonas de fuertes pendientes, ha aumentado considerablemente.

La causa

En un mundo cada vez más globalizado, los consumidores se sienten más atraídos por la tradición, por la autenticidad y por algo más importante todavía: la identidad que el producto vino lleva implícita. El sector del vino ha sido testigo de una transformación sustancial del consumidor.

El paisaje

El paisaje de viñedos es considerado un territorio clave. Expertos y especialistas ven el paisaje de los viñedos como el resultado de las adaptaciones del proyecto productivo a las condiciones climáticas, del suelo, de la vid y de sus interacciones. Los consumidores consideran que el paisaje del viñedo es como un conjunto indistinguible y como un punto de partida del proceso de elaboración del vino.

La comunicación

Los consumidores siguen sus propios criterios en el momento de la compra, los cuales los ha ido construyendo con el tiempo y en función de los estados de ánimo inducidos por las sensaciones, por las informaciones del contraste entre impulsos positivos y negativos. El estado de ánimo, en definitiva, está relacionado con los mensajes que reciben. Podemos dividir a los consumidores de vino en diferentes categorías:

– El consumidor tradicional, que absorbe la información sobre la naturaleza, el origen y la combinación del vino con la comida.
– El consumidor consciente, que evalúa cuidadosamente la información sobre las técnicas y los procesos de vinificación, sobre las uvas, el año de producción, el medio ambiente y el lugar de producción.
– El consumidor innovador, que busca todas las informaciones posibles sobre el vino, desde el proceso inicial, pasando por las nuevas tecnologías empleadas, hasta el compromiso de la empresa o el respeto de los valores éticos.

Por lo general, el consumidor innovador prevé las elecciones del consumidor consciente y del tradicional. Podemos decir que los deseos de pocos consumidores innovadores dentro de unos años serán los deseos del resto de los consumidores (Sorbini 2009).

La única característica verdadera, real, distintivo de este tipo de producto es el paisaje de la viña en su conjunto y su homogeneidad. El paisaje es una emoción y un lugar que produce bienes de consumo. Existe una correlación directa entre la emoción del paisaje y el valor percibido del bien de consumo. El consumidor puede atribuir una cuota –una parte del valor del bien– al paisaje en el que este mismo bien se haya producido. La comunicación más importante está en todo lo que afecta a la elección a priori de un vino entre todos los disponibles. En esta fase toma importancia el estado de ánimo profundo del consumidor.

«La nueva frontera del marketing se está alejando del marketing tradicional basado en ‘características y beneficios’ [...] (qué es lo que no tengo y qué me gustaría tener…) para acercarse a un concepto de marketing que da más importancia a la experiencia de beber el vino del consumidor», según M. Ferrara y Bernd H. Schmitt (2006).

Las emociones surgen del recuerdo de la degustación y de los paisajes del viñedo que se  relacionan con el vino. El recuerdo de la degustación es importante para los consumidores expertos, mientras que el recuerdo del paisaje involucra a casi todos los consumidores, apuntan Aragrande et al. (2008) y Sorbini et al. (2010b). El paisaje del viñedo se centra en las informaciones perceptivas e instintivas que son útiles para la elección del consumidor.

La calidad y cantidad de información acerca de cada vino indican la tendencia a la transparencia del elaborador y su lealtad al consumidor. Para los consumidores conscientes e informados (lo que representa casi la mitad del total), la lectura del paisaje de los viñedos se transforma en estímulos para investigar sobre todos los otros elementos importantes del viñedo, sobre todo los elementos técnicos.2

Los elaboradores de vino ven el paisaje con los ojos de quien es experto en vinos y olvidan, a menudo, a los consumidores. En la comunicación sobre el vino, la información del paisaje de la viña está en función de la importancia de la belleza y de la atracción atribuida a lugares de interés histórico y artístico incluidos en el paisaje.
La negligencia y la omisión es aún más evidente en los paisajes de viñedo excepcionales y únicos, en los paisajes que tienen un valor intrínseco todavía mayor de todos los posibles lugares históricos y artísticos incluidos, como las áreas de viticultura heroica.

Teniendo en cuenta la evolución de los consumidores y la creciente atención, sensibilidad e interés hacia el paisaje natural, la calidad de la información transmitida a los consumidores es la clave para la valorización en el mercado actual. Surge, entonces, una pregunta lógica: ¿cómo comunicar a los consumidores la importancia del paisaje, la cultura y la diversidad biológica que se esconden en las zonas vinícolas de montaña y de zonas de fuerte pendiente? Este es el reto.

Entre los proyectos que lleva a cabo el CERVIM también está el de responder a esta pregunta. Aplicando los principios del marketing de la experiencia y de la emoción al paisaje de la producción de vinos de montaña y de zonas de fuerte pendiente, el CERVIM ha estudiado cómo las características emocionales de los consumidores son el resultado de todos los factores de atracción de un territorio, de la situación geográfica y de otras características morfológicas, de las infraestructuras, los elementos del patrimonio público y privado, del sistema de los servicios y de las características del mercado local, así como de la calidad de los recursos humanos, del liderazgo económico y cultural, del bienestar y su distribución, y finalmente de las actitudes del tejido productivo-comercial.

La capacidad de transmitir estos elementos de un modo sinérgico al consumidor representa el reto y el verdadero factor de diferenciación del marketing moderno.

 

Conclusiones

El estudio muestra la manera de promover el vino no sólo como un simple producto, sino como un producto-servicio o, mejor aún, una experiencia. En él se esboza un importante plan de marketing de la experiencia y de la emoción para construir un territorio competitivo, enriquecido por todos los componentes que pueden hacer de él una competencia, para ser experimentado tanto por la población local como por los visitantes.

El territorio es, en realidad, un producto constituido por elementos naturales predeterminados, como la ubicación geográfica, la historia o su aspecto morfológico, en los que no se puede intervenir, pero donde sí se pueden organizar actividades para crear una imagen ad hoc y superar las fronteras existentes, para la recepción de un flujo de turistas y consumidores en la zona. El estudio muestra que, dada la orientación hacia un mercado de élite y de calidad de las empresas analizadas, si se adoptara el marketing de la experiencia para crear una sinergia entre todos los actores que forman la cadena de la elaboración vinícola, se podría obtener un instrumento de comunicación para transmitir al consumidor una extraordinaria cantidad de información de calidad. Su aplicación es factible a escala territorial sólo si todos los actores están realmente involucrados en el proyecto de desarrollo.

El paisaje representa el punto clave y debe ser utilizado. Así, para que las acciones llevadas a cabo tengan éxito es necesario que los actores actúen conjunta y sinérgicamente con el objetivo de transmitir a los consumidores la continuidad de experiencias positivas y necesarias para que su experiencia sea inolvidable.

 

Notas

1 En las sociedades desarrolladas, los individuos tienen a su disposición cada vez más espacio y recursos para dedicar tiempo a ir de compras como una actividad para compartir con otras personas, equiparando el momento de la compra como un momento de tiempo libre (Sicca 1990, Codeluppi 2001). Todo esto se añade a la consolidada constatación que el lugar y el ambiente aumentan la emoción de la experiencia de ir de compras (Holbrook y Hirschmann 1982; Baker, Grewal y Levy 1992; Castaldo y Botti 1999). Considerando las razones por las que se viaja, también se ha concluido que ir de compras (shopping) es una actividad que puede influir tanto en un individuo hasta el punto de ser la razón misma para un destino o un consumo.

En este caso, el análisis involucra la evaluación de las pendientes, las dimensiones de las viñas, la presencia de un sistema de irrigación, las soluciones para la práctica de la viticultura. En general servirá para evaluar el dinamismo a través de la comparación entre los viñedos plantados en el tiempo y la continuidad del compromiso de los viticultores.

 

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