26/8/19

Medio Ambiente


CRUCE DE VARIEDADES VITIS PARA RESISTIR EL CAMBIO CLIMÁTICO

La vitivinicultura se enfrenta a grandes retos a causa del cambio climático. De hecho, este fenómeno ya ha inducido cambios detectables tanto en el ciclo de desarrollo de la vid como en la composición del vino. De acuerdo con los modelos actuales que predicen aumentos de entre 2 y 5 grados centígrados en las próximas décadas, la producción vitícola de determinadas regiones se ve amenazada. Se ha estudiado el impacto de los factores ambientales en los órganos vegetativos y reproductivos de la vid, observándose que un aumento de temperatura reduce el tamaño de la baya y aumenta la concentración de azúcares, y que el nivel de producción se mueve en una estrecha franja de interacción entre genotipo y entorno. El cambio en algunas de las prácticas de cultivo sería la primera opción para reducir los efectos adversos del cambio climático: así deberá vigilarse el riego, y seleccionar uvas con proporciones de metabolitos mejoradas para compensar los efectos de la alta temperatura es otra opción valiosa para mantener la viticultura. Pero para ello es preciso conocer mejor la diversidad genética de los caracteres de la uva relacionados con el estrés debido la temperatura. Es lo que pretende este estudio, que se ha realizado en el INRA de Montpelier y la Universidad de Burdeos, en Francia, y en la Universidad de Postdam, en Alemania. Los autores han observado en 33 genotipos de Vitis vinífera los principales rasgos de la uva que pueden variar con la temperatura. De las conclusiones obtenidas destacar que dada la diversidad existente en este grupo, existen muchas posibilidades de cruzamiento de variedades que den lugar a otras con una mejor composición y tamaño de la baya, que puedan resistir mejor el cambio climático.

Bigard, A.; Berhe, D.T.; Maoddi, E.; Sire, Y.; Boursiquot, J.M.; Ojeda, H.; Péros, J.P.; Doligez, A., Romieu, C. y Torregrosa, L.:“Vitis vinifera L. Fruit Diversity to Breed Varieties Anticipating Climate Changes”, Frontiers in Plant Science ; 2018, 9: 455. doi: 10.3389/fpls.2018.00455.

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