26/11/20

Recursos genéticos y viticultura de altura en el Prepirineo de Lleida: el Proyecto Vinyes Trobades.

 

Gerard Batalla i Tàsies1 y Pau Moragas Bouyat2
1 Associació Slow Food Terres de Lleida. Balaguer (Lleida) y agente de desarrollo local del Consejo Comarcal de La Noguera
gerard.slowlleida@gmail.com
Associació Slow Food Terres de Lleida. Balaguer (Lleida) y responsable de campo de L’Olivera Cooperativa
camp@olivera.org

Podríamos definir sintéticamente las zonas «de montaña» como las áreas caracterizadas por las dificultades que ofrece el relieve para llevar a cabo actividades productivas. Este carácter agreste y difícil hace que las actividades agrícolas que se desarrollan sólo se mantengan si son viables económica y socialmente. La difícil rentabilidad en muchas de ellas ha llevado a un abandono progresivo como espacio productivo agrario, como puede constatarse actualmente en Cataluña, en grandes zonas de territorio (Pirineos, Prepirineos, altas zonas de montaña). Más allá de este carácter hostil, a menudo, encontramos que se trataba de zonas en las que sí se practicaba la agricultura, y en las que aún pueden encontrarse trazas de aquel pasado.


Introducción. Zonas de montaña y variedades tradicionales:
un vínculo histórico

Actualmente, las zonas de montaña poseen un doble potencial: por un lado, ofrecen la posibilidad de compaginar paisaje y actividades productivas con una identidad propia evidente (podríamos citar numerosos casos de cualquier parte del mundo, tanto desde el ámbito de la viña o de otros cultivos). Por el otro, la herencia agrícola que aún conservan es una fuente muy rica de recursos genéticos. Por tanto, en estas zonas periféricas podemos encontrar antiguas variedades cultivadas que pueden convertirse en una fuente de riqueza (genética, biológica, social y económica) y que es preciso conservar. Con esta perspectiva nació el Proyecto Vinyes Trobades (Viñas Encontradas), que exponemos a continuación.


El valor de la biodiversidad agraria

La  conservación y valorización de la biodiversidad agraria es hoy día una prioridad de los sistemas agrarios, puesto que prepara a las sociedades para los cambios del futuro (ecológicos, económicos, sociales, etc.) a la vez que permite ofrecer productos específicos que aporten diversidad en un marco evidente de homogeneización de la alimentación. No en vano, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año 2010 como el año Internacional de la Diversidad Biológica.

La biodiversidad agraria, pues, no se trata de un elemento aislado de la cadena de producción sino que forma parte de la identidad de las comunidades productoras, a la vez que recoge una herencia agraria de mejora empírica, llevada a cabo por los propios payeses y viticultores. Las variedades locales se convierten en «elementos identitarios» de los productores y de la sociedad, y que forman parte de una «tipicidad» de aquel espacio de producción. Es decir, la variedad más el clima, el suelo en sentido amplio (paisaje, orientaciones, materiales originarios, etc.) y la forma de proceder de productor-viticultor, se convierte en un conjunto que lo hace único dentro del amplio panorama productivo.

En un contexto de mercado global, esta «unicidad/tipicidad» ofrece un valor diferencial, una oportunidad de mercado y, así pues, se trata de una herramienta de sostenibilidad de la comunidad productora. En resumen, la biodiversidad agraria y vitícola es una herramienta de diferenciación y sostenibilidad de las zonas productoras, especialmente aquellas donde las condiciones de producción son más difíciles y donde la única alternativa es la búsqueda de mercados específicos que valoren «lo diferente». Esta estrategia no es nueva y actualmente hallamos abundantes zonas en las que su estrategia productiva y de comercialización se basa en definir y explicar las especificidades de su entorno y aquello que lo hace único: casos como el Douro en Portugal, Cinqueterre en Italia, Ribeira Sacra en Galicia son sólo algunos ejemplos de lo que puede constituir una alternativa viable para algunas zonas rurales con difíciles condiciones productivas. Tampoco debemos olvidar que, en estos casos, la biodiversidad ligada a su entorno acaba siendo un elemento identitario de cada zona y que, a menudo, los mejores embajadores de una zona son sus productos agroalimentarios. Unos alimentos elaborados con variedades locales son, sin duda, un elemento que dignifica a toda la cadena productiva y a sus actores.

Con esta percepción y con la voluntad de evitar la pérdida de biodiversidad agraria, la asociación Slow Food Terres de Lleida comenzó en 2007 el Proyecto Encuentros por la Biodiversidad agraria, a uno de cuyos ámbitos pertenece el Proyecto Vinyes Trobades.

El movimiento Slow Food

La asociación Slow Food Terres de Lleida es uno de los grupos locales (conviviums) que forman parte de Slow Food, un movimiento internacional de la sociedad civil nacido hace más de 20 años para defender el patrimonio social, cultural, económico e histórico vinculado con la alimentación. En este sentido, Slow Food hace una apuesta clara por la herencia vinculada  a la gastronomía y la cultura alimentaria de todos los rincones del mundo, al hacer un llamamiento en favor de lo que se ha definido como alimentos «buenos, justos y limpios» (cualitativa y gustativamente buenos, producidos favoreciendo las economías locales y respetando el entorno ecológico).

El movimiento nació en Italia como reacción a la «invasión» del fast-food en Europa hace 20 años. En este período de actividad ha ido consolidando un movimiento mundial, que cuenta con más de 100 000 socios en 132 países organizados en múltiples conviviums. Con el tiempo, y a fin de defender especialidades alimentarias en riesgo de desaparición, creó los denominados «baluartes (presidii)»: en Cataluña, por ejemplo, son baluartes la malvasía de Sitges y la judía del ganxet.

Sloow Food posee una editorial (Show Food Editore) y una Universidad de Ciencias Gastronómicas. Organiza periódicamente diferentes salones y/o ferias que sirven de punto de encuentro y de muestra de los productos elaborados según esta filosofía: Salone del Gusto en Turín, Slow FishSlow CheeseTerra Madre (con más de 4000 asistentes de comunidades productoras de todo el mundo), etc. El movimiento se ha ido convirtiendo en un potente espacio de reflexión y acción en torno a estos temas.

En el ámbito de la viña y el vino, ha creado un red de viticultores que apuestan a escala europeo por una viticultura con una fuerte noción de origen (Vignerons d’Europe) y un espacio de reflexión a escala estatal sobre estas cuestiones (Slowine). 

Slow Food Terres de Lleida y el Proyecto Vinyes Trobades

En el año 2005 se creó el grupo local de Lleida (España) dentro del movimiento Slow Food. Desde entonces ha centralizado el trabajo en tres ámbitos principales de actuación: la organización de la feria Slow Lleida, los denominados Talleres del Gusto en las escuelas y el mencionado Proyecto Encuentros.

Encuentros para la salvaguarda de la biodiversidad agraria

Vinyes Trobades se enmarca dentro del Proyecto Encuentros para la Biodiversidad agraria. Se trata de una iniciativa creada con el objetivo de conservar y dinamizar el uso de las denominadas variedades tradicionales (variedades tradicionalmente plantadas) en las comarcas de Lleida. En los años 2008, el proyecto recibió un fuerte impulso con el acuerdo entre nuestra asociación y el Consejo Comarcal de La Noguera para promover las variedades y productos de esta zona. Fruto de esta investigación, se está conservando numerosas variedades hortícolas, de cereales, de frutales, de olivos y de viña. Las más interesantes de éstas podrían entrar dentro del catálogo de Slow Food Internacional como «baluartes alimentarios».

Vinyes Trobades

Objetivos

Viñas Encontradas se plantea a medio y largo plazo y en diferentes ejes de actuación. Globalmente define los siguientes objetivos:

  • Estudiar el patrimonio histórico de viña en las tierras de Lleida a través de una investigación bibliográfica e histórica.

  • En relación con las variedades tradicionales aún plantadas, muchas de ellas en riesgo de desaparición (edad avanzada de los propietarios y falta de relevo generacional, abandono del cultivo, disminución de la cultura del vino, etc.) se quiere:

Localizar algunas parcelas actualmente plantadas de variedades tradicionales.
Identificar las diferentes variedades (ampelografía clásica y análisis molecular).
Conservar este patrimonio mediante la creación de pequeñas colecciones en convenio con algunos productores.

  • Respecto a las variedades potencialmente interesantes a nivel económico:

Caracterizar las propiedades biológicas y aptitudes ecológicas de cada una.
Obtener material sano y preparado para su multiplicación.
Iniciar un proceso de multiplicación y distribución controlada (acorde entre la asociación y los productores).

  • Sensibilizar a los productores y a la sociedad en general sobre el interés y riqueza del uso de material genético tradicional.

Metodología

Para llevar a cabo estos objetivos existe, por una parte, un trabajo de investigación bibliográfica y análisis de fuentes históricas, en colaboración con la Universidad de Lleida, y en cuanto a la práctica existe un convenio establecido con la cooperativa L’Olivera de Vallbona de les Monges.

Respecto del trabajo de campo, a través de los diferentes contactos que ha establecido la asociación, se visitan las fincas donde se hallan los ejemplares potencialmente interesantes. A menudo, se trata de fincas con pocas cepas, utilizadas para elaborar vinos de autoconsumo o uva de mesa, pero de gran diversidad. Se registra la información que nos da el propietario, se marcan individuos y se localizan mediante GPS. Se fotografían y referencian en una base datos de elaboración propia. El intercambio de información con el propietario es una fuente muy rica de datos respecto de cada variedad, y facilita el trabajo posterior. Para la identificación de las cepas y poder reconocer las variedades de las que se trata, se cuenta con la colaboración de los profesionales del Domaine Vassal (INRA), al sur de Montpellier (Francia) –conocido por ser uno de los mejores conservatorios de viña del mundo–. También se está en proceso de firmar un convenio con el Incavi, el Instituto Catalán de la Viña y el Vino, para compartir información de las respectivas bases de datos. Para la creación de las colecciones, se realizan cinco injertos, en pies americanos, provenientes
de un único individuo debidamente localizado en la base de datos.

En el terreno de la sensibilización y difusión, se creyó oportuno el aprovechamiento del potencial de las parcelas encontradas y de la uva que aún se producía. Por ello se decidió elaborar un vino que aglutinase la uva de algunas de ellas. Así nació la idea de crear dos vinos: el Vinyes Trobades blanco y el Vinyes Trobades tinto, vendimiados de modo itinerante en las diferentes parcelas (vendimia nómada) y de los que 2009 será el primer año. A finales del mes de mayo de 2010 está prevista su presentación en público. Los ingresos de su venta se destinarán a financiar parcialmente el proyecto.

Resultados preliminares

En un proyecto planteado a medio y largo plazo es arriesgado hablar de resultados. A pesar de que existen algunas constataciones fruto del trabajo de estos dos años. La primera es que en La Noguera y, en general, las comarcas que podríamos definir como periféricas (es decir, aquellas donde la viña no es un cultivo muy extendido o intensivo, pero sí presente), aún queda un patrimonio genético suficientemente valioso como para ser estudiado con detenimiento. La tabla 1 muestra algunos de los nombres de variedades que los propietarios de las fincas dan a sus cepas, así como su uso.

Tabla 1. Denominación, color de la piel y uso de algunas cepas encontradas en las prospecciones en la Noguera

Nombre atribuido a la cepa

Color de la piel

Uso

Monastrell

Tinta

Vinificación

Monastell

Tinta

Vinificación

Conquers

Tinta

Vinificación

Trobat

Tinta

Vinificación

Moscatell negre

Tinta

Vinificación

Garnatxa

Tinta

Vinificación

Brocada

Tinta

Vinificación

Aramunt

Tinta

Vinificación

Parrella

Tinta

Vinificación

Ribot

Tinta

Vinificación

Garnatxa

Blanca

Vinificación

Malvasia

Blanca

Vinificación

Panser

Blanca

Vinificación

Moll

Blanca

Vinificación

Palop

Blanca

Vinificación

Colló de gat

Rosado

Mesa

Rosaqui

Blanca

Mesa

Ysaga

Rosado

Mesa

Sant Jaume

Blanca

Mesa




Fig. 1. Añada del 2009 del Vinyes Trobades blanco, en uno de los ejemplares encontrados

La información inicial obtenida nos da algunas informaciones muy interesantes. En primer lugar, se constata la presencia de variedades poco utilizadas en la viticultura actual, lo que podría ser una pista en la búsqueda de productos originales y autóctonos. Por otra parte, nos da información de variedades que existen comercialmente, pero que son poco utilizadas en las plantaciones actuales, como la monastrell o la malvasia, a pesar de estar autorizadas por la DO Costers del Segre. Todo ello constituye, en sí mismo,  una información útil para orientar a los viticultores actuales que quieran utilizar  variedades locales en sus nuevas plantaciones. El futuro trabajo permitirá ir definiendo con mayor exactitud estas primeras observaciones.

Otro resultado interesante y que se reproduce en otros ámbitos de trabajo del Proyecto Vinyes Trobades es que el hecho de estudiar y querer conocer el patrimonio genético local mejora la autoestima de los productores de cada lugar, incorpora una visión diferente de la agricultura –donde a menudo aquello del pasado es visto como un retraso y sin valor- y dignifica el trabajo de toda la gente, generalmente de edad avanzada, que lo ha ido conservando.


Conclusiones. Variedades tradicionales, identidad, tipicidad: ¿a la búsqueda de una viticultura más auténtica?

Trabajar en el ámbito de los recursos genéticos locales da lugar a muchas cuestiones y debates, y aún más si los comparamos con el futuro de los mercados y las tendencias. Por ello nos plantea las siguientes reflexiones:

1. Las variedades locales constituyen una muy valiosa fuente de diversidad genética y su interés es incuestionable. La sociedad ha de hacer posible su conservación, estudio y valorización a través del cultivo (la conservación mediante el cultivo económicamente viable es la mejor manera de conservar la biodiversidad). En este sentido, la intervención de los organismos públicos es fundamental y el trabajo de los privados en este terreno debería tener en cuenta la dimensión social de la conservación y el uso de este patrimonio. Hemos de entender que en este campo  intereses públicos y privados no son excluyentes y hemos de encontrar fórmulas adecuadas para compatibilizarlos.

2. Les variedades locales son una pieza fundamental en la definición de entornos productivos «únicos» o «típicos» y de su identidad. Actualmente, podríamos decir que no se pueden comprender, sobre todo en el caso del vino, contextos productivos extremadamente originales (paisaje, orografía, condiciones de producción...) sin que el material vegetal sea una pieza clave.

3. Desde un punto de vista más amplio, podemos decir que la identidad de los países tradicionalmente vitícolas se ve reforzada cuando hallamos algunos entornos muy específicos en los que se practica una «viticultura heroica», vinculada al uso de las variedades locales en la mayoría de los casos. ¿Quedan espacios de esta viticultura en Cataluña o la tendencia a la mecanización y a la simplificación ha reducido drásticamente esta manera de cultivo?

4. El recurso a las variedades locales, vinculadas a una viticultura de calidad, en íntima relación con el entorno productivo (clima, suelo, viticultor) puede ser una vía de futuro para la agricultura de zonas mediterráneas en riesgo de abandono productivo. La falta de relevo generacional, las dificultades de cultivo, los bajos rendimientos, etc., están provocando de forma alarmante el abandono de muchas zonas tradicional y potencialmente productoras. Esta «muerte silenciosa» podría ser mitigada con proyectos productivos innovadores que incorporasen el uso de variedades locales.

5. En un mundo global, con necesidad de mensajes claros y simples, las variedades locales se convierten, a menudo,  en un medio ideal para el posicionamiento de productos de mercado. Un uso adecuado de los recursos genéticos locales puede ser una herramienta de visibilidad económica de algunas explotaciones vitivinícolas.

6. La difusión de las variedades tradicionales debe ser justa y respetuosa con las comunidades locales y las culturas alimentarias de origen. Las pequeñas explotaciones de zonas vitivinícolas marginales han resistido notablemente la estandarización y las modas dominantes en el sector del vino, tanto las variedades como la vinificación. Será preciso, pues, hallar mecanismos para que sean también las primeras beneficiadas.

7. Las variedades olvidadas suponen algo más que una herramienta de diferenciación y sofisticación de la viticultura moderna. Una aproximación que tenga en cuenta la cultura a la que van asociadas, puede generar puntos de partida interesantes para la producción de vinos con identidad propia y posibilidades en el cambiante contexto del consumo de vino.

8. Aún queda mucho por hacer y como decía el poeta: «Todo está por hacer y todo es posible». Pongámonos manos a la obra antes que sea demasiado tarde.

13/11/20

Posible futuro para la viticultura de montaña y en zonas con pendientes muy pronunciadas El papel de CERVIM


Quale possibile futuro per la viticoltura di montagna e in forte pendenza

Il ruolo del CERVIM

Gianluca Macchi1 y Maurizio Sorbini2
1CERVIM, Loc Teppe Quart, Aosta (Italia)
direzione@cervim.it
2Universidad de Boloña, Castel San Pietro, Boloña (Italia)
esorbin@tin.it

La viticultura heroica se presenta, sobre todo, como una viticultura originaria, especialmente importante por los aspectos culturales que preserva y porque nos recuerda cómo los agricultores han sido capaces de utilizar técnicas especiales para hacer accesibles y productivas zonas complicadas. Éstas se caracterizan por fuertes pendientes, suelos frágiles con tendencia a la erosión, en las que es imposible usar cualquier sistema de mecanización.

Actualmente, esta viticultura se presenta como un modelo de agricultura multifuncional capaz de explotar los recursos naturales de manera sostenible. Esta realidad parece ser más independiente de las zonas de cultivo consideradas «normales». De hecho, los territorios idóneos para el cultivo de viñedos desempeñan un importante papel en el control de la erosión, del agua, del mantenimiento de la biodiversidad, contra la propagación de incendios (que son más frecuentes cuando se recuperan tierras forestales) y, sobre todo, mejoran los ingresos económicos  a la vez que evitan el abandono por parte de la población del territorio.

Esta viticultura proporciona un cuidado y una gestión del terreno correctos, y permite la elaboración de productos competitivos que se alejan de la lógica del abaratamiento de los costes de producción que tanto persiguen las mencionadas viticulturas «normales». El CERVIM (Centro di Ricerca, Studi, Salvaguardia, Coordinamento e Valorizzazione per la Viticoltura Montana), desde su creación, ha tenido como objetivo principal la protección y preservación de la viticultura de montaña y de zonas de fuertes pendientes; una viticultura definida por algunos como viticultura heroica por sus condiciones ambientales y por el trabajo que representa.

Por tanto, la misión de CERVIM se basa en la propuesta de soluciones para la protección del territorio, la reducción de los costes de producción y el incremento de la calidad de los productos enológicos, realizando investigaciones científicas, a través de experiencias prácticas, discutidas a escala nacional e internacional.

Escenario

En muchas regiones del mundo se elaboran vinos definidos como vinos de mesa y vinos de calidad, y ambos tipos se consumen de la misma forma. Los intercambios son frecuentes y el flujo de las exportaciones es particularmente voluminoso en las regiones no productoras, donde desde hace décadas el vino se ha implantado como una bebida alternativa para después convertirse en un producto de referencia con categoría de símbolo.

Europa ha reducido su soberanía en cuanto a vinos. Los hechos más significativos han sido que, por un lado, una parte de la elaboración se ha trasladado al hemisferio sur y a Estados Unidos, y, por otro, el consumo se ha extendido a regiones que nunca habían tenido cultura vinícola.

El Viejo Mundo está inmerso en una dinámica de confusión, mientras que la elaboración de vino en otros países parece aumentar de forma constante: de hecho, lo que aumenta es el valor de la producción nacional porque hay una mayor demanda mundial de vino de calidad.

Cuanto mayor es el aumento de la demanda de vinos de calidad, mayores son los estímulos que van modificando los equilibrios tradicionales de este sector, por lo que también crece el número de consumidores interesados, dispersos por diferentes regiones, que tienden a orientarse más allá de las fronteras nacionales. Esta situación crea más espacios de actividad para mayor número de personas (tabla 1).

Tabla 1. Evolución de la elaboración del vino (todo los vinos)

Período Total (estimación)
Europa (UE 15)EEUU + Hemisferio sur
1986-90
303 Mio hL
68%
19%

2008

266 Mio hL

55%
24%
Fuente: OIV, Boletín Estadísticas, 1999; OIV. Nota de coyuntura, marzo 2009.

El sistema vino en los países elaboradores está caracterizado por un legado muy importante. En 1900, la producción de vino suministraba a las familias elaboradoras una bebida alimentaria utilizada para consumo propio y una fuente de ingresos mediante la venta directa de la excedencia.

Por esta razón muchas pequeñas empresas agrícolas dedicaban algunas parcelas a la viticultura. Dicha estructura social típica de la viticultura (pequeños viñedos dispersos, no especializados, conectados a una bodega social) se mantuvo tal cual hasta la década de los ochenta del pasado siglo. La estructura era particularmente evidente en las zonas montañosas y/o de fuertes pendientes. Durante mucho tiempo el consumidor de vino ha sido esencialmente estático y sistemático.

Desde hace algunos años, la situación ha cambiado significativamente. La dinámica moderna del consumo ha sacudido los conocimientos adquiridos y la información disponible y, en consecuencia, ha cambiado el sector de la vitivinicultura. El aumento del bienestar ha estimulado el consumo, provocando una dinámica interna (al consumo) casi revolucionaria. Todo el sistema alimentario se enfrenta actualmente a los estímulos del cambio derivados de la incompresible expansión del poder del consumidor sobre el elaborador.

La dinámica del consumo

Casi todos los consumidores de los países desarrollados pueden darse el lujo de superar las necesidades del consumo de alimentos tradicionales y dedicarse al consumo consciente (impulsados por las informaciones sobre el valor dietético, saludable y social de los alimentos) y al consumo emocional (impulsados por el placer de la compra, como diversión).1

Las elecciones de los consumidores son las que determinan el éxito de la industria del vino y las que, al mismo tiempo, estimulan directamente a los elaboradores quienes introducen cambios en las estructuras, tanto las marginales como las radicales. Se reconoce que el consumo de vino de mesa por parte de los consumidores tradicionales está disminuyendo poco a poco en todos los países y que el consumo de vinos de calidad, al contrario, se está consolidando.

La relación con la información y las novedades se hace muy compleja, a causa también de la relación entre qué se gasta el consumidor y la propensión a comprar vino (Sorbini 2010). Un complejo estudio de reciente aparición ha confirmado que para comprender este escenario se requiere un esfuerzo de análisis del consumidor totalmente innovador.
El interés del mercado en las variedades casi desconocidas (autóctonas), apoyado por la tradición y la cultura que rodean la viticultura de montaña y de zonas de fuertes pendientes, ha aumentado considerablemente.

La causa

En un mundo cada vez más globalizado, los consumidores se sienten más atraídos por la tradición, por la autenticidad y por algo más importante todavía: la identidad que el producto vino lleva implícita. El sector del vino ha sido testigo de una transformación sustancial del consumidor.

El paisaje

El paisaje de viñedos es considerado un territorio clave. Expertos y especialistas ven el paisaje de los viñedos como el resultado de las adaptaciones del proyecto productivo a las condiciones climáticas, del suelo, de la vid y de sus interacciones. Los consumidores consideran que el paisaje del viñedo es como un conjunto indistinguible y como un punto de partida del proceso de elaboración del vino.

La comunicación

Los consumidores siguen sus propios criterios en el momento de la compra, los cuales los ha ido construyendo con el tiempo y en función de los estados de ánimo inducidos por las sensaciones, por las informaciones del contraste entre impulsos positivos y negativos. El estado de ánimo, en definitiva, está relacionado con los mensajes que reciben. Podemos dividir a los consumidores de vino en diferentes categorías:

– El consumidor tradicional, que absorbe la información sobre la naturaleza, el origen y la combinación del vino con la comida.
– El consumidor consciente, que evalúa cuidadosamente la información sobre las técnicas y los procesos de vinificación, sobre las uvas, el año de producción, el medio ambiente y el lugar de producción.
– El consumidor innovador, que busca todas las informaciones posibles sobre el vino, desde el proceso inicial, pasando por las nuevas tecnologías empleadas, hasta el compromiso de la empresa o el respeto de los valores éticos.

Por lo general, el consumidor innovador prevé las elecciones del consumidor consciente y del tradicional. Podemos decir que los deseos de pocos consumidores innovadores dentro de unos años serán los deseos del resto de los consumidores (Sorbini 2009).

La única característica verdadera, real, distintivo de este tipo de producto es el paisaje de la viña en su conjunto y su homogeneidad. El paisaje es una emoción y un lugar que produce bienes de consumo. Existe una correlación directa entre la emoción del paisaje y el valor percibido del bien de consumo. El consumidor puede atribuir una cuota –una parte del valor del bien– al paisaje en el que este mismo bien se haya producido. La comunicación más importante está en todo lo que afecta a la elección a priori de un vino entre todos los disponibles. En esta fase toma importancia el estado de ánimo profundo del consumidor.

«La nueva frontera del marketing se está alejando del marketing tradicional basado en ‘características y beneficios’ [...] (qué es lo que no tengo y qué me gustaría tener…) para acercarse a un concepto de marketing que da más importancia a la experiencia de beber el vino del consumidor», según M. Ferrara y Bernd H. Schmitt (2006).

Las emociones surgen del recuerdo de la degustación y de los paisajes del viñedo que se  relacionan con el vino. El recuerdo de la degustación es importante para los consumidores expertos, mientras que el recuerdo del paisaje involucra a casi todos los consumidores, apuntan Aragrande et al. (2008) y Sorbini et al. (2010b). El paisaje del viñedo se centra en las informaciones perceptivas e instintivas que son útiles para la elección del consumidor.

La calidad y cantidad de información acerca de cada vino indican la tendencia a la transparencia del elaborador y su lealtad al consumidor. Para los consumidores conscientes e informados (lo que representa casi la mitad del total), la lectura del paisaje de los viñedos se transforma en estímulos para investigar sobre todos los otros elementos importantes del viñedo, sobre todo los elementos técnicos.2

Los elaboradores de vino ven el paisaje con los ojos de quien es experto en vinos y olvidan, a menudo, a los consumidores. En la comunicación sobre el vino, la información del paisaje de la viña está en función de la importancia de la belleza y de la atracción atribuida a lugares de interés histórico y artístico incluidos en el paisaje.
La negligencia y la omisión es aún más evidente en los paisajes de viñedo excepcionales y únicos, en los paisajes que tienen un valor intrínseco todavía mayor de todos los posibles lugares históricos y artísticos incluidos, como las áreas de viticultura heroica.

Teniendo en cuenta la evolución de los consumidores y la creciente atención, sensibilidad e interés hacia el paisaje natural, la calidad de la información transmitida a los consumidores es la clave para la valorización en el mercado actual. Surge, entonces, una pregunta lógica: ¿cómo comunicar a los consumidores la importancia del paisaje, la cultura y la diversidad biológica que se esconden en las zonas vinícolas de montaña y de zonas de fuerte pendiente? Este es el reto.

Entre los proyectos que lleva a cabo el CERVIM también está el de responder a esta pregunta. Aplicando los principios del marketing de la experiencia y de la emoción al paisaje de la producción de vinos de montaña y de zonas de fuerte pendiente, el CERVIM ha estudiado cómo las características emocionales de los consumidores son el resultado de todos los factores de atracción de un territorio, de la situación geográfica y de otras características morfológicas, de las infraestructuras, los elementos del patrimonio público y privado, del sistema de los servicios y de las características del mercado local, así como de la calidad de los recursos humanos, del liderazgo económico y cultural, del bienestar y su distribución, y finalmente de las actitudes del tejido productivo-comercial.

La capacidad de transmitir estos elementos de un modo sinérgico al consumidor representa el reto y el verdadero factor de diferenciación del marketing moderno.

 

Conclusiones

El estudio muestra la manera de promover el vino no sólo como un simple producto, sino como un producto-servicio o, mejor aún, una experiencia. En él se esboza un importante plan de marketing de la experiencia y de la emoción para construir un territorio competitivo, enriquecido por todos los componentes que pueden hacer de él una competencia, para ser experimentado tanto por la población local como por los visitantes.

El territorio es, en realidad, un producto constituido por elementos naturales predeterminados, como la ubicación geográfica, la historia o su aspecto morfológico, en los que no se puede intervenir, pero donde sí se pueden organizar actividades para crear una imagen ad hoc y superar las fronteras existentes, para la recepción de un flujo de turistas y consumidores en la zona. El estudio muestra que, dada la orientación hacia un mercado de élite y de calidad de las empresas analizadas, si se adoptara el marketing de la experiencia para crear una sinergia entre todos los actores que forman la cadena de la elaboración vinícola, se podría obtener un instrumento de comunicación para transmitir al consumidor una extraordinaria cantidad de información de calidad. Su aplicación es factible a escala territorial sólo si todos los actores están realmente involucrados en el proyecto de desarrollo.

El paisaje representa el punto clave y debe ser utilizado. Así, para que las acciones llevadas a cabo tengan éxito es necesario que los actores actúen conjunta y sinérgicamente con el objetivo de transmitir a los consumidores la continuidad de experiencias positivas y necesarias para que su experiencia sea inolvidable.

 

Notas

1 En las sociedades desarrolladas, los individuos tienen a su disposición cada vez más espacio y recursos para dedicar tiempo a ir de compras como una actividad para compartir con otras personas, equiparando el momento de la compra como un momento de tiempo libre (Sicca 1990, Codeluppi 2001). Todo esto se añade a la consolidada constatación que el lugar y el ambiente aumentan la emoción de la experiencia de ir de compras (Holbrook y Hirschmann 1982; Baker, Grewal y Levy 1992; Castaldo y Botti 1999). Considerando las razones por las que se viaja, también se ha concluido que ir de compras (shopping) es una actividad que puede influir tanto en un individuo hasta el punto de ser la razón misma para un destino o un consumo.

En este caso, el análisis involucra la evaluación de las pendientes, las dimensiones de las viñas, la presencia de un sistema de irrigación, las soluciones para la práctica de la viticultura. En general servirá para evaluar el dinamismo a través de la comparación entre los viñedos plantados en el tiempo y la continuidad del compromiso de los viticultores.

 

Bibliografía

Ancarani F. Il Marketing territoriale:un nuovo approccio per la valorizzazione delle aree economico sociali. Economia e diritto del terziario 1999; 1: 179-188.
Aragrande M., Macchi G. The enoturism communication and the emotion of the wine landscape. Proceedins XXXI OIV Congress, 15-20 junio, Verona, 2008.
Aragrande M., Macchi G. Caractères de base et politique économique pour la viticulture de montagne. Deuxième Congrès International sur la viticulture de montagne et en forte pente, 13-15 marzo, Monforte de Lemos, Ribeira Sacra, 2008.
Baker J., Grewal D., Levy M. An experimental approach to making retail store environmental decision. Journal of retailing 1992; 68: 445-460.
Castaldo S., Botti S. (1999) La dimensione emozionale dello shopping. Economia$Mangement 1999; 1: 17-37.
Codeluppi V. Shoptainement: verso il marketing dell’esperienza. Micro&Macro Marketing 2000; 3: 403-412.
Failla O. Interazione vitigno e ambiente per la valorizzazione della viticoltura Cervim. Rivista di viticoltura montana 2010; num 1.
Ferraresi M., Bernd H. Schmitt. Marketing esperienziale. Franco Angeli, 2006.
Hoolbrook M.B., Hirschmann E.C. The experimental aspects of consumption: consumer fantasies, feelings and fun. Journal of Consumer Research 1982; 9 (Sept): 132-140.
Sorbini M., Macchi G. Enoturismo esperienziale e viticoltura eroica. Proceedings III Congresso Internazionale Viticoltura eroica, Catania, mayo 2010 (en prensa).
Sorbini M., Macchi G. Le aspettative del consumatore consapevole di vino. Proceedings XXXIII OIV Congress, Tbilissi, Georgia, Junio 2010 (en prensa).
Sorbini M. Il marketing dei vitigni italici. Atti Accademia Italiana vite e vino, Tornata di Vicenza, diciembre 2008.
Sorbini M., Agosta M., Pontalti M. Information and Wine Technical Glossary. Proceedings OIV XXIX Congress, Logroño, Junio 2006.
Sorbini M., Colombera S. Technical and human capital in the heroic mountain viticulture associated with Cervim. Proceedings OIV XXIX Congress, Logroño, Junio 2006.
Sorbini M., Agosta M., Pontalti M. Italian consumer expectations and judgements related to oak treatment of wine. OIV Comisión Economía, París, 14 junio 2005.
Sorbini M., Agosta M. La vitivinicoltura eroica in Italia: situazione e mezzi di politica economica. Actas Convenio CERVIM La viticoltura di montagna, 30 mayo 2001.
Veseth M. The Wine Spectator Award Hoax. En blog The wine economist (04.09.08), 2008.

6/11/20

La viticultura de altura.

 


Carme Domingo
Sección de Viticultura y Producción Experimental
Institut Català de la Vinya i el Vi
carme.domingo@gencat.cat

Foto cortesía de CERVIMA la Unified Wine & Grape Symposium de este año 2010 (febrero, Sacramento, California) se ha celebrado un seminario en torno a High elevation/High latitude: Wine growing on the edge; en el XXI Congreso de la Asociación Catalana de Enólogos (abril, Cellers, Catalunya) se ha organizado la Jornada técnica centrada en la Viticultura de altura, de montaña y heroica; y en el III Congreso internacional de Viticultura de montaña y/o con elevada pendiente (mayo, Castiglione di Sicilia), también se han tratado temas relacionados con este tipo de viticultura.

El conocimiento sobre esta viticultura se está ampliando gracias a la contribución de gente muy experta como la que se reunió en el 1er Simposio Internacional de viticultura y elaboración del vino a altitud elevada, denominado The elevation of wine, el junio de 2007 a Lake County, California; el Dr. Greg Jones de la Southern Oregon University es un ejemplo de ello. Desde entonces, está claro que no pueden asimilarse las viñas de igual altitud pero diferente latitud. En los tres eventos mencionados se reunieron muestras de las viñas más altas del mundo.

En el congreso de la ACE también hubo una representación significativa tanto en los ponentes como en los vinos degustados: desde un enólogo de la provincia argentina de Salta, cerca de Bolivia, que es donde se encuentra la bodega más alta del mundo, a otro de la región vinícola italiana del Valle de Aosta, cerca de la frontera con Suiza y Francia, o a una degustación de un listán blanco de la Denominación de Origen Abona, de Canarias, también de las viñas europeas más altas. La viticultura de una zona de montaña de Asturias sirvió para ver el esfuerzo que hace falta para recuperar el cultivo de variedades prácticamente desconocidas en la tradición vitícola y cómo puede ser el aprovechamiento en la vitivinicultura moderna. Una degustación de un vino tinto de Cangas de Nancea (Asturias) pudo compararse con la de un mencía de la DO Ribera Sacra, con un microclima especial para el cultivo en terrazas. También en la descripción de un vino de malbec de Salta (1750 m s.n.m.) percibimos las diferencias debidas a la altitud del cultivo de la viña, entre éste y un malbec de Mendoza (1200 m s.n.m.) conocido internacionalmente. La cata de un vino blanco monovarietal de torrontés sirvió para grabar en la memoria de muchos cuáles son las algunas de las particularidades de los vinos elaborados en altura.

Los vinos de altura (producidos en altura) son frescos, con un índice de acidez elevado pero con un buen equilibrio alcohol-acidez, gran acumulación de aromas, sabores y taninos. Eso es posible debido a la mayor radiación solar durante el día, que permite un enriquecimiento correcto en azúcares y polifenoles, el efecto del frescor nocturno y la gran diferencia entre temperaturas diurnas y nocturnas que causa una lenta maduración y mantienen la acidez.

Pero no es suficiente fijarse sólo en la altura, sino que el suelo –muchas veces pedregoso y pobre en materia orgánica– y el régimen de lluvias –escaso para el cultivo de la viña– son muy importantes en el momento de considerar la adaptación del cultivo de las distintas variedades. Igualmente el manejo de la vegetación con la disposición de las hojas que eviten exposiciones intensas sobre la uva en el momento de la maduración es un factor clave, a pesar de que ello significa hablar de microclima.
Este número tratará de las experiencias más destacadas de los participantes en el último congreso de la ACE, así como otras contribuciones relacionadas con los dos congresos anteriormente mencionados.